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Himno

Grato Es Decir La Historia

Esta bella canción celebra la alegría de contar la historia del favor celestial, centrada en Cristo y su amor. Su mensaje invita a compartir una verdad que satisface la ansiedad del alma y que, para quien la escucha, brilla como un faro en la noche. El tema principal es la salvación ofrecida por Jesús, presentada como una historia antigua y constante que nunca envejece, más dulce cuanto más se repite. Se alaba el poder de esta narrativa que rescata y consuela, recordando que es buena noticia para quienes aún no la conocían. En su esencia, es un himno de gratitud y de esperanza en la gracia que transforma.

Letra

I
Grato es decir la historia
Del celestial favor;
De Cristo y de su gloria
De Cristo y de su amor;
Me agrada referirla,
Pues sé que es la verdad;
Y nada satisface
Cual ella mi ansiedad.

¡Cuán bella es esa historia!
Mi tema allá en la gloria
Será la antigua historia
De Cristo y de su amor.

II
Grato es decir la historia
Que brilla cual fanal,
Y en glorias y portentos
No reconoce igual;
Me agrada referirla,
Pues me hace mucho bien.
Por eso a ti deseo
Decírtela también.

III
Grato es decir la historia
Que antigua, sin vejez,
Parece al repetirla
Más dulce cada vez;
Me agrada referirla,
Pues hay quien nunca oyó
Que para hacerle salvo
El buen Jesús murió.

Reflexión

En medio de un mundo lleno de ruidos, afanes y constantes cambios, existe un relato eterno que permanece inalterable: la maravillosa historia de Cristo y de su amor. Esta no es una simple narrativa del pasado, sino una verdad viva que tiene el poder único de traer paz a nuestros corazones. Cuando el alma se encuentra abrumada por la ansiedad y las dudas de la vida cotidiana, no hay nada que satisfaga y calme nuestro ser de la misma manera que recordar el favor celestial que hemos recibido. Es una historia tan bella que no solo transforma nuestro presente, sino que se convierte en nuestra mayor alegría y en nuestro canto de esperanza para la eternidad.

Esta historia brilla en la oscuridad como un faro que guía nuestro caminar. No tiene igual en gloria ni en prodigios, y su impacto en la vida de quien la recibe es profundo y restaurador. Al compartirla, experimentamos un bien inexplicable, pues al repetirla, lejos de desgastarse, se vuelve cada vez más dulce y fresca en nuestro interior. Es un relato antiguo que nunca envejece, porque el amor de Jesús siempre es nuevo y relevante para cada generación. Por esta razón, el deseo natural de un corazón agradecido es extender este mensaje a otros, sabiendo que hay muchas personas a nuestro alrededor que aún viven con sed de esperanza y que tal vez nunca han escuchado con claridad que el buen Jesús murió para darles salvación.

Hoy te invito a hacer tuya esta historia de amor y redención. Abre tu corazón a la realidad de este favor celestial y permite que su verdad disipe cualquier temor o vacío en tu vida. Si ya conoces este dulce relato, te animo a no guardarlo para ti; compártelo con gracia, calidez y entusiasmo con aquellos que te rodean. Permite que el amor de Cristo sea el motor de tus días, la respuesta a tus ansiedades y el tema constante de tu caminar diario. Que tu vida sea un reflejo de esa luz que brilla sin cesar.