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Himno

Gracias Por Todo Jesús

Autor
Luz E. Cifuentes
Intérprete
Luz E. Cifuentes

Esta canción expresa una confianza firme en el amor y la compañía de Jesús, incluso durante la angustia, la adversidad y los ataques del enemigo. Su mensaje central invita a agradecer a Dios no solo por las bendiciones, sino también por el sufrimiento, entendido como un medio de aprendizaje, transformación y fortalecimiento espiritual. La letra reconoce la fragilidad humana, pero afirma que la gracia de Jesús es suficiente para sostener al creyente. También destaca que las dificultades pueden afectar el cuerpo, pero no destruir el alma. Finalmente, anima a poner toda la confianza en Jesús, quien escucha los clamores y puede traer bendición al hogar.

Letra

Estoy cierto que Jesús me ama
Y que en la angustia a mi lado se halla,
Por eso prodigo mi alabanza,
Porque el sufrimiento es mi esperanza.
Doy gracias a Dios por la adversidad,
Cuando el enemigo me ataca;
Porque fuerte soy en debilidad,
Sé que me bastará su gracia,
Con tal de salvar mi alma, es capaz
Moldearme con martillo y llama,
Y el diablo podrá mi cuerpo acabar,
Más no podrá matar mi alma.

Ten por cierto que Jesús te ama,
Y que Él permite lo que te pasa,
Te aseguro hermano, y hermana,
Que Él contigo hará lo que le plazca.
Hubo una mujer que a Jesús clamó,
Le diera tan sólo migajas,
Y la bendición que dio el redentor,
Fue grande que sanó su casa;
Da gracias a Dios en la adversidad
Cuando sientas que todo acaba,
Y así aprenderás que es sólo en Jesús,
Que debes poner tu confianza.

Reflexión

La letra nos conduce a una certeza sencilla y profunda: Jesús ama y permanece cerca aun cuando atravesamos angustia. La fe que expresa no depende de que todo salga bien, sino de reconocer la presencia de Cristo en medio del sufrimiento. Alabanza y dolor aparecen juntos, no porque el dolor sea fácil, sino porque Dios puede sostenernos y transformar nuestras pruebas en un camino de esperanza.

Dar gracias en la adversidad no significa negar las lágrimas, minimizar las heridas o fingir que nada ocurre. Significa afirmar que nuestras circunstancias no tienen la última palabra. Cuando nos sentimos débiles, la letra nos recuerda que podemos apoyarnos en la gracia de Jesús. En esa dependencia descubrimos una fortaleza que no nace de nuestras capacidades, sino de confiar en Aquel que acompaña, moldea y cuida nuestra vida.

También aparece una verdad que puede confrontarnos: no siempre entendemos lo que nos pasa ni por qué se permite. Sin embargo, la invitación es a entregar a Jesús nuestra confianza, aun cuando parezca que todo termina. La imagen de la mujer que clamó con humildad y recibió una bendición grande nos anima a no abandonar la oración ni dejar de acercarnos al Señor. Un clamor sincero, incluso expresado desde la necesidad más profunda, puede convertirse en una entrega confiada.

Hoy puedes preguntarte dónde estás colocando tu seguridad. ¿En tus fuerzas, en el control de las circunstancias o en Jesús? Tal vez atraviesas una adversidad que te ha dejado cansado, temeroso o confundido. Preséntasela al Señor con honestidad. Agradece no por el daño en sí, sino porque Él puede permanecer contigo, sostener tu alma y formar en ti una confianza más firme.

Que esta canción despierte en nosotros una fe perseverante: una fe que alaba en la angustia, que clama en la necesidad y que descansa en el amor de Jesús. Confiemos en que ninguna amenaza puede separar nuestra alma de su cuidado.