Gozo La Santa Palabra Leer
esta bella canción nos invita a descubrir gozo al abrir la Santa Palabra, donde se revelan promesas preciosas y un amor tiernamente dirigido a los niños. El mensaje central habla de un Redentor que cuida con cariño y que ofrece su cercanía a quienes se acercan con confianza. Se resalta un amor personal y constante: Jesús te ama y te acompaña, incluso cuando parece que el mundo es difícil. Su obra de salvación se describe como un acto de entrega para traer vida y esperanza. En la eternidad, la melodía de gratitud continuará, expresando asombro y gratitud por haber sido amados de forma tan profunda.
Letra
I
Gozo la Santa Palabra al leer,
Cosas preciosas allí puedo ver;
Y es la más bella: que el buen Redentor,
Tiene a los niños muy tierno amor.
Con tierno amor
Me ama Jesús, me ama Jesús,
Con tierno amor me ama Jesús,
Me ama aun a mí.
II
Me ama Jesús, pues al mundo bajó,
Y por salvarme su vida entregó,
A sus discípulos Él dijo así,
Dejad los niños que vengan a mí.
III
Cuando yo esté en la celeste mansión,
Esta por siempre será mi canción:
¡Oh! buen Jesús, te bendigo yo a ti,
¡Qué maravilla! me amaste Tú a mí.
Gozo la Santa Palabra al leer,
Cosas preciosas allí puedo ver;
Y es la más bella: que el buen Redentor,
Tiene a los niños muy tierno amor.
Con tierno amor
Me ama Jesús, me ama Jesús,
Con tierno amor me ama Jesús,
Me ama aun a mí.
II
Me ama Jesús, pues al mundo bajó,
Y por salvarme su vida entregó,
A sus discípulos Él dijo así,
Dejad los niños que vengan a mí.
III
Cuando yo esté en la celeste mansión,
Esta por siempre será mi canción:
¡Oh! buen Jesús, te bendigo yo a ti,
¡Qué maravilla! me amaste Tú a mí.
Reflexión
Al abrir las páginas de la Santa Palabra, nos encontramos con un tesoro de incalculable valor que despierta un gozo profundo en el corazón. No se trata de una lectura superficial, sino de un encuentro vivo con el Redentor, donde descubrimos la verdad más conmovedora de todas: el tierno e infinito amor que Jesús nos tiene. Al igual que un niño que se acerca con sencillez y asombro, somos invitados a contemplar las maravillas de su gracia y a dejarnos abrazar por una ternura que supera todo entendimiento.
Este amor no se quedó en meras intenciones, sino que se demostró en una entrega total y voluntaria. Jesús descendió a nuestro mundo y entregó su propia vida con el único propósito de salvarnos. Su invitación sigue siendo tan clara y cercana hoy como lo fue en el pasado: Él nos llama a acercarnos sin reservas, pidiéndonos que no impidamos que nuestro corazón vaya a su encuentro. No importa cuán pequeños, cansados o indignos nos sintamos, el Salvador nos recibe con los brazos abiertos, recordándonos que su sacrificio fue por cada uno de nosotros de manera personal.
Hoy te invito a dar un paso de fe y a hacer tuya esta hermosa realidad. Deja que la certeza de que Jesús te ama, aun con tus imperfecciones, penetre en lo más profundo de tu ser. Permite que esta verdad transforme tu vida diaria, llenando tus momentos de paz y gratitud. Que tu caminar diario sea una respuesta de amor a su sacrificio, y que, al mirar hacia el futuro, compartas la esperanza de habitar un día en la celeste mansión, donde nuestra única y eterna canción será bendecir al buen Jesús por la maravilla de su amor.
Este amor no se quedó en meras intenciones, sino que se demostró en una entrega total y voluntaria. Jesús descendió a nuestro mundo y entregó su propia vida con el único propósito de salvarnos. Su invitación sigue siendo tan clara y cercana hoy como lo fue en el pasado: Él nos llama a acercarnos sin reservas, pidiéndonos que no impidamos que nuestro corazón vaya a su encuentro. No importa cuán pequeños, cansados o indignos nos sintamos, el Salvador nos recibe con los brazos abiertos, recordándonos que su sacrificio fue por cada uno de nosotros de manera personal.
Hoy te invito a dar un paso de fe y a hacer tuya esta hermosa realidad. Deja que la certeza de que Jesús te ama, aun con tus imperfecciones, penetre en lo más profundo de tu ser. Permite que esta verdad transforme tu vida diaria, llenando tus momentos de paz y gratitud. Que tu caminar diario sea una respuesta de amor a su sacrificio, y que, al mirar hacia el futuro, compartas la esperanza de habitar un día en la celeste mansión, donde nuestra única y eterna canción será bendecir al buen Jesús por la maravilla de su amor.