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Coro

Esta Es La Iglesia Del Señor

esta bella canción presenta la idea central de una comunidad espiritual abierta al encuentro con lo divino. La iglesia se describe como la casa de Dios y la puerta del cielo, un lugar donde la fe y la oración se entrelazan para acercar a las personas a lo trascendente. El llamado de Cristo invita a acercarse sin demora, enfatizando la urgencia y la cercanía del encuentro con lo sagrado. El mensaje subraya que su sacrificio ofrece vida, paz eterna y salvación, recordando que la verdadera pertenencia se alcanza a través de la invitación y la respuesta de cada creyente. Es una invitación a vivir la fe en comunidad.

Letra

Esta es la iglesia del Señor,
Casa de Dios, puerta del cielo,
Él la llamó su casa de oración
Porque esta es la Iglesia del Señor.

Ven, ven, ven, Cristo a ti te llama;
Ven, ven, ven, no tardes mañana,
No te olvides que por ti murió
Para darte vida paz eterna y salvación.

Reflexión

En el caminar de la vida, a menudo buscamos un refugio, un lugar de paz donde nuestra alma pueda descansar y encontrar un verdadero sentido. Las hermosas palabras que hoy compartimos nos recuerdan que ese lugar existe: es la iglesia del Señor. Este espacio no es una simple construcción, sino la entrañable casa de Dios y la puerta del cielo. Es el rincón sagrado que Él mismo llamó su casa de oración, un puente directo entre nuestra fragilidad y la grandeza de su presencia. Al contemplar esta realidad, somos invitados a ver la iglesia como ese hogar espiritual donde siempre somos bienvenidos para comunicarnos con nuestro Creador.

La voz del Señor resuena con dulzura y urgencia en esta hora, diciéndote: «Ven, ven, ven, Cristo a ti te llama». Es un llamado personal y directo que no debemos postergar para mañana, pues el amor divino se ofrece en el presente. Este tierno llamado se sostiene sobre la entrega más grande de amor: Jesús murió por ti. En esa entrega se revela el valor inmenso que tienes para Él. Su sacrificio tiene el único y maravilloso propósito de regalarte una vida nueva, una paz eterna que el mundo no puede dar y el regalo de la salvación.

Te invito a abrir el corazón a esta promesa de fe. A veces, las preocupaciones cotidianas o el cansancio nos hacen olvidar el gran regalo de su sacrificio y posponemos nuestro encuentro con Él. Hoy es el momento oportuno para detenerse, escuchar su voz y dar un paso de fe hacia su encuentro. No tardes en responder a quien dio su vida para darte paz. Permítete entrar por esa puerta del cielo, acércate a su casa de oración y recibe con gratitud la salvación que Cristo tiene preparada para ti. Tu vida puede experimentar hoy mismo el descanso y la esperanza que solo el Señor de la iglesia puede brindar.