Escogido Fui De Dios
esta bella canción transmite un mensaje profundo de seguridad y pertenencia en la voluntad divina. A partir de su letra, vemos que la identidad del creyente está fundada en ser escogido por Dios y protegido en su amor. La canción describe una vida en Cristo donde nadie puede quitar lo que se tiene en Él, y donde la esperanza de vida eterna se manifiesta como un sello del Espíritu. Se percibe también un propósito glorioso: la alabanza a la gracia divina y la posición celestial junto a Cristo. En conjunto, el tema central es la certeza de ser escogido y sostenido por Dios, para vivir con confianza y propósito eterno.
Letra
Escogido fui de Dios en El Amado,
En lugares celestiales, su protección me dio.
Antes de la creación, el plan fue hecho
Por su Santa Voluntad.
Escondido en Cristo estoy,
Nadie me apartará;
Y las fuerzas de este mundo
No me podrán dañar.
Vivo y ando en esta vida con seguridad
Porque me escogió mi Dios.
Tengo un sello que el Espíritu me ha dado
Cuando mi confianza puse sólo en mi Salvador,
Sello que el Señor me dio de vida eterna.
Escogido fui de Dios.
Me escogió para alabanza de su gloria,
Y sentóme en las alturas con Cristo, mi Señor.
Grande fue la admiración al ver su gracia,
Cuando me escogió mi Dios.
En lugares celestiales, su protección me dio.
Antes de la creación, el plan fue hecho
Por su Santa Voluntad.
Escondido en Cristo estoy,
Nadie me apartará;
Y las fuerzas de este mundo
No me podrán dañar.
Vivo y ando en esta vida con seguridad
Porque me escogió mi Dios.
Tengo un sello que el Espíritu me ha dado
Cuando mi confianza puse sólo en mi Salvador,
Sello que el Señor me dio de vida eterna.
Escogido fui de Dios.
Me escogió para alabanza de su gloria,
Y sentóme en las alturas con Cristo, mi Señor.
Grande fue la admiración al ver su gracia,
Cuando me escogió mi Dios.
Reflexión
Querido hermano y hermana, en medio de un mundo que a menudo nos hace sentir desamparados o invisibles, la hermosa verdad de saber que fuimos escogidos por Dios en El Amado brilla como un faro de esperanza y refugio. Antes de que la creación misma tomara forma, tu vida ya estaba en la mente de Dios, trazada por su Santa Voluntad. No eres un accidente ni estás solo en este caminar; eres el fruto de un diseño eterno de amor. En los lugares celestiales, el Señor ha dispuesto para ti una protección tan real y profunda que sobrepasa cualquier dificultad terrenal.
Esta maravillosa certeza nos invita a vivir cada día con una seguridad inquebrantable. Al poner nuestra confianza únicamente en nuestro Salvador, recibimos el sello del Espíritu, una marca de vida eterna que nos pertenece y que nadie nos puede arrebatar. Hoy te invito a reflexionar en tu propia vida: ¿dónde está puesta tu seguridad? Cuando las fuerzas de este mundo intenten sacudir tu paz o hacerte dudar de tu valor, recuerda que estás escondido en Cristo. No hay temor, ni peligro, ni circunstancia que pueda apartarte de su mano protectora. Caminar con esta fe transforma nuestra perspectiva, permitiéndonos andar por la vida con la frente en alto y con el corazón en paz.
Finalmente, recuerda que fuimos escogidos con un propósito sublime: para la alabanza de su gloria. Al contemplar la inmensidad de su gracia, que nos sentó en las alturas con Cristo, nuestro corazón no puede más que llenarse de una profunda admiración. Te animo a que hoy te apropies de esta verdad con humildad y gratitud. Permite que el amor de Dios inunde tu corazón, disipe tus temores y te impulse a vivir con alegría. Eres escogido, estás protegido y sellado para siempre; descansa hoy en su dulce y soberana voluntad.
Esta maravillosa certeza nos invita a vivir cada día con una seguridad inquebrantable. Al poner nuestra confianza únicamente en nuestro Salvador, recibimos el sello del Espíritu, una marca de vida eterna que nos pertenece y que nadie nos puede arrebatar. Hoy te invito a reflexionar en tu propia vida: ¿dónde está puesta tu seguridad? Cuando las fuerzas de este mundo intenten sacudir tu paz o hacerte dudar de tu valor, recuerda que estás escondido en Cristo. No hay temor, ni peligro, ni circunstancia que pueda apartarte de su mano protectora. Caminar con esta fe transforma nuestra perspectiva, permitiéndonos andar por la vida con la frente en alto y con el corazón en paz.
Finalmente, recuerda que fuimos escogidos con un propósito sublime: para la alabanza de su gloria. Al contemplar la inmensidad de su gracia, que nos sentó en las alturas con Cristo, nuestro corazón no puede más que llenarse de una profunda admiración. Te animo a que hoy te apropies de esta verdad con humildad y gratitud. Permite que el amor de Dios inunde tu corazón, disipe tus temores y te impulse a vivir con alegría. Eres escogido, estás protegido y sellado para siempre; descansa hoy en su dulce y soberana voluntad.