Escogí A Jesucristo
Esta bella canción expresa una decisión firme de seguir a Jesucristo en toda circunstancia. La letra presenta un camino de confianza y fidelidad, incluso cuando aparecen el dolor, la soledad, el desprecio, la oscuridad o la oposición de los poderosos. El mensaje central es que ninguna dificultad debe apartar al creyente de su Señor, pues Cristo guía, acompaña y también ha cargado con el sufrimiento. La canción invita a perseverar con valentía, sostener la confianza durante la lucha y mantener la mirada en la victoria final, cuando termine la peregrinación y quienes permanecieron fieles entren por las puertas celestes.
Letra
I
Escogí yo a Jesucristo
Andaré con mi Señor,
Nada de Él a mi alma aparta
Mientras yo confíe en Él;
Ando solo en mi camino
Aunque sea penoso y cruel,
Por el mundo despreciado,
Cristo, yo te seguiré.
II
Aunque el huerto esté delante
Y el innoble tribunal;
Aunque las nocturnas sombras
Y mí lleguen como a Él;
Negra oscuridad no espanta,
Ante ti nada será
Y si Tú me guías siempre,
Cristo, yo te seguiré.
III
Aunque todo el mundo tiemble,
Y esconda el sol su faz;
Aunque en contra estén los fuertes,
Puedo siempre en ti confiar.
Si la cruz mi vida asombra,
La cargaste Tú también,
Como sea el sufrimiento,
Cristo, yo te seguiré.
IV
Cuando ya la lucha acabe,
Y la peregrinación,
Y vencida esté la muerte
En el triunfo ya final,
Cuando las celestes puertas
Ee abrirán de par en par,
Y los vencedores entren,
Yo a mi Cristo seguiré.
Escogí yo a Jesucristo
Andaré con mi Señor,
Nada de Él a mi alma aparta
Mientras yo confíe en Él;
Ando solo en mi camino
Aunque sea penoso y cruel,
Por el mundo despreciado,
Cristo, yo te seguiré.
II
Aunque el huerto esté delante
Y el innoble tribunal;
Aunque las nocturnas sombras
Y mí lleguen como a Él;
Negra oscuridad no espanta,
Ante ti nada será
Y si Tú me guías siempre,
Cristo, yo te seguiré.
III
Aunque todo el mundo tiemble,
Y esconda el sol su faz;
Aunque en contra estén los fuertes,
Puedo siempre en ti confiar.
Si la cruz mi vida asombra,
La cargaste Tú también,
Como sea el sufrimiento,
Cristo, yo te seguiré.
IV
Cuando ya la lucha acabe,
Y la peregrinación,
Y vencida esté la muerte
En el triunfo ya final,
Cuando las celestes puertas
Ee abrirán de par en par,
Y los vencedores entren,
Yo a mi Cristo seguiré.
Reflexión
Escoger a Jesucristo no es solamente pronunciar una decisión en un momento de emoción; es orientar hacia Él cada paso de la vida. La letra expresa un compromiso profundo: caminar con el Señor, confiar en Él y no permitir que nada lo aparte del corazón. Hoy tú también puedes preguntarte con sinceridad qué ocupa el centro de tu vida y hacia dónde estás dirigiendo tus pasos.
Seguir a Cristo no significa que el camino siempre será fácil. La canción habla de senderos penosos, desprecio, sombras, oposición y sufrimiento. Reconoce que habrá momentos en los que todo parezca temblar, en los que la oscuridad parezca cubrirlo todo o en los que la cruz produzca temor. Sin embargo, también proclama una confianza firme: aun en medio de esas circunstancias, puedes seguir adelante porque no caminas sin dirección. Si Cristo te guía, la oscuridad no tiene la última palabra.
Tal vez hoy enfrentas una dificultad que te hace sentir solo, una decisión que te pesa o una lucha que parece demasiado grande. Esta confesión puede convertirse en una oración sencilla: “Cristo, yo te seguiré”. No se trata de negar el dolor ni de fingir que no existe el temor, sino de ponerlos delante de Aquel en quien has decidido confiar. Su camino puede exigirte perseverancia, pero también te invita a permanecer cerca de Él cuando otros no comprendan tu fe o cuando las fuerzas disminuyan.
La letra mira más allá de la lucha y de la peregrinación. Espera el momento en que la muerte sea vencida y las puertas celestes se abran para recibir a los vencedores. Esa esperanza sostiene el presente: cada paso fiel tiene sentido, aun cuando ahora no veas el final.
Hoy puedes renovar tu decisión. En lo pequeño y en lo difícil, elige caminar con Jesucristo. Que tu confianza no dependa de que todo sea favorable, sino de que Él sea tu guía. Y que, al mirar tu vida, pueda escucharse en ella una respuesta constante: “Cristo, yo te seguiré”.
Seguir a Cristo no significa que el camino siempre será fácil. La canción habla de senderos penosos, desprecio, sombras, oposición y sufrimiento. Reconoce que habrá momentos en los que todo parezca temblar, en los que la oscuridad parezca cubrirlo todo o en los que la cruz produzca temor. Sin embargo, también proclama una confianza firme: aun en medio de esas circunstancias, puedes seguir adelante porque no caminas sin dirección. Si Cristo te guía, la oscuridad no tiene la última palabra.
Tal vez hoy enfrentas una dificultad que te hace sentir solo, una decisión que te pesa o una lucha que parece demasiado grande. Esta confesión puede convertirse en una oración sencilla: “Cristo, yo te seguiré”. No se trata de negar el dolor ni de fingir que no existe el temor, sino de ponerlos delante de Aquel en quien has decidido confiar. Su camino puede exigirte perseverancia, pero también te invita a permanecer cerca de Él cuando otros no comprendan tu fe o cuando las fuerzas disminuyan.
La letra mira más allá de la lucha y de la peregrinación. Espera el momento en que la muerte sea vencida y las puertas celestes se abran para recibir a los vencedores. Esa esperanza sostiene el presente: cada paso fiel tiene sentido, aun cuando ahora no veas el final.
Hoy puedes renovar tu decisión. En lo pequeño y en lo difícil, elige caminar con Jesucristo. Que tu confianza no dependa de que todo sea favorable, sino de que Él sea tu guía. Y que, al mirar tu vida, pueda escucharse en ella una respuesta constante: “Cristo, yo te seguiré”.