Es Para Todos Ya
Esta canción proclama que la experiencia pentecostal y el don de la santidad están disponibles para todos quienes buscan y reciben a Cristo. Presenta al Espíritu como un fuego que purifica el corazón, elimina deseos y tendencias mundanas, y transforma el ánimo carnal. El mensaje central invita a aceptar esta bendición con obediencia y confianza, pues puede disipar dudas, temor y tinieblas, conduciendo a una vida de amor y libertad. Además, destaca que la presencia del Consolador fortalece para servir, concede paz y gozo, inspira himnos de victoria y sostiene la esperanza de una vida eterna.
Letra
I
¡Oh hermano! ¿Has sentido el poder pentecostal
Ingresar a tu alma y quemar el ánimo carnal?
Con su fuego el Espíritu te santificará,
Si ahora le recibes, y es para todos ya.
Sí, es para todos ya;
Quien buscare hallará;
Cristo en la cruz murió
Y esta bendición compró
¡Oh sí! Para darla a todos ya.
II
Dios ofrece este don de santidad de corazón,
A sus hijos obedientes, los que tienen su perdón;
Purifica los deseos, quita la raíz del mal
Y consume cada ansia y tendencia mundanal.
III
El divino fuego quitara tus dudas y temor
Y no habrá más tinieblas, mas habrá perfecto amor:
A vivir te ayudara en este mundo sin pecar,
Y con libertad gozosa tú podrás testificar.
IV
La presencia milagrosa de este gran consolador
Nos da fuerzas y virtud en el servicio del Señor;
Nos da paz inexplicable, santo gozo celestial,
Nos da himnos de victoria y la vida eternal.
¡Oh hermano! ¿Has sentido el poder pentecostal
Ingresar a tu alma y quemar el ánimo carnal?
Con su fuego el Espíritu te santificará,
Si ahora le recibes, y es para todos ya.
Sí, es para todos ya;
Quien buscare hallará;
Cristo en la cruz murió
Y esta bendición compró
¡Oh sí! Para darla a todos ya.
II
Dios ofrece este don de santidad de corazón,
A sus hijos obedientes, los que tienen su perdón;
Purifica los deseos, quita la raíz del mal
Y consume cada ansia y tendencia mundanal.
III
El divino fuego quitara tus dudas y temor
Y no habrá más tinieblas, mas habrá perfecto amor:
A vivir te ayudara en este mundo sin pecar,
Y con libertad gozosa tú podrás testificar.
IV
La presencia milagrosa de este gran consolador
Nos da fuerzas y virtud en el servicio del Señor;
Nos da paz inexplicable, santo gozo celestial,
Nos da himnos de victoria y la vida eternal.
Reflexión
Esta es una invitación amplia y esperanzadora: “es para todos ya”. No se trata de un regalo reservado para unos pocos, sino de una bendición que Dios ofrece a quienes le buscan con un corazón dispuesto. El mensaje insiste en que quien busca hallará, y dirige nuestra mirada a Cristo, cuya muerte en la cruz aparece como la expresión del amor que hizo posible este don.
La canción describe esta obra como un fuego que entra en el alma, santifica y purifica. Habla de una transformación profunda: los deseos desordenados y las tendencias mundanales son consumidos, mientras el corazón es conducido hacia el perfecto amor. No presenta una fe superficial, sino una entrega que alcanza lo más íntimo de la persona. Recibir esta bendición implica acercarse a Dios con obediencia, confiando en su perdón y permitiendo que su presencia renueve nuestra vida.
También resulta consoladora la promesa de que el Espíritu quita dudas y temor. En lugar de tinieblas, ofrece paz, santo gozo y libertad para testificar. La vida cristiana no queda reducida a una experiencia interior; esta presencia fortalece para servir al Señor y sostiene al creyente en su caminar. El gozo recibido se convierte en himnos de victoria y en una esperanza que mira hacia la vida eterna.
Tal vez hoy reconozcas en tu corazón cansancio, temor o deseos que necesitan ser purificados. La invitación de la letra es sencilla y directa: buscar, recibir y confiar. No necesitas presentarte con una vida perfecta, sino acudir con sinceridad, dispuesto a obedecer y a dejar que Dios obre en ti. Esta bendición sigue siendo anunciada como un regalo abierto. Acércate con fe, pide que el fuego divino santifique tu corazón y permite que su paz, su gozo y su fuerza se reflejen en tu manera de vivir y servir.
La canción describe esta obra como un fuego que entra en el alma, santifica y purifica. Habla de una transformación profunda: los deseos desordenados y las tendencias mundanales son consumidos, mientras el corazón es conducido hacia el perfecto amor. No presenta una fe superficial, sino una entrega que alcanza lo más íntimo de la persona. Recibir esta bendición implica acercarse a Dios con obediencia, confiando en su perdón y permitiendo que su presencia renueve nuestra vida.
También resulta consoladora la promesa de que el Espíritu quita dudas y temor. En lugar de tinieblas, ofrece paz, santo gozo y libertad para testificar. La vida cristiana no queda reducida a una experiencia interior; esta presencia fortalece para servir al Señor y sostiene al creyente en su caminar. El gozo recibido se convierte en himnos de victoria y en una esperanza que mira hacia la vida eterna.
Tal vez hoy reconozcas en tu corazón cansancio, temor o deseos que necesitan ser purificados. La invitación de la letra es sencilla y directa: buscar, recibir y confiar. No necesitas presentarte con una vida perfecta, sino acudir con sinceridad, dispuesto a obedecer y a dejar que Dios obre en ti. Esta bendición sigue siendo anunciada como un regalo abierto. Acércate con fe, pide que el fuego divino santifique tu corazón y permite que su paz, su gozo y su fuerza se reflejen en tu manera de vivir y servir.