Es Hora De Cantar. Canción Lema: Ipuc 80 Años
esta hermosa letra celebra la continuidad de una fe que se transmite de generación en generación. A partir de un claro himno de acción de gracias, habla de una historia de redención inscrita en la vida de la Iglesia y en la misión de compartir el mensaje. El tema central es la salvación ofrecida por Jesucristo, reconocido como Señor, Salvador y Rey de la gloria, capaz de transformar vidas. El cántico insiste en la responsabilidad de anunciarlo hoy y mañana, para que el mundo conozca la gracia que se recibe. Su mensaje es de esperanza viva: la salvación es obvia, la misión es continua y la gloria de Dios se manifiesta en cada predicación.
Letra
Es hora de celebrar,
Es hora de cantar:
Ya son ochenta años
Que cumple la Iglesia Pentecostal
Es hora de recordar
Que Dios nos quiso salvar.
Y a Colombia un misionero
Lleno de su gloria, envió a predicar
Lo supieron ayer,
Que lo sepan hoy
Y también mañana.
Que lo sepa el mundo
Y la generación que ha de venir.
Predicaron ayer,
Predicamos hoy,
Y lo harán mañana.
Que lo sepa el mundo
Y la generación que ha de venir.
Que Jesucristo es el Señor,
Que Jesucristo es el Salvador,
Que Jesucristo es el Rey de la gloria
Y nos dio salvación.
Que Jesucristo es el Señor,
Que Jesucristo es el Salvador,
Que Jesucristo es el Rey de la gloria
El que da salvación.
Es hora de cantar:
Ya son ochenta años
Que cumple la Iglesia Pentecostal
Es hora de recordar
Que Dios nos quiso salvar.
Y a Colombia un misionero
Lleno de su gloria, envió a predicar
Lo supieron ayer,
Que lo sepan hoy
Y también mañana.
Que lo sepa el mundo
Y la generación que ha de venir.
Predicaron ayer,
Predicamos hoy,
Y lo harán mañana.
Que lo sepa el mundo
Y la generación que ha de venir.
Que Jesucristo es el Señor,
Que Jesucristo es el Salvador,
Que Jesucristo es el Rey de la gloria
Y nos dio salvación.
Que Jesucristo es el Señor,
Que Jesucristo es el Salvador,
Que Jesucristo es el Rey de la gloria
El que da salvación.
Reflexión
Celebrar ochenta años de historia es, ante todo, un acto de profunda gratitud y memoria. Al mirar atrás, recordamos con gozo que el deseo de Dios siempre ha sido salvarnos. Ese amor divino se hizo tangible cuando un misionero, lleno de la gloria del Señor, fue enviado a predicar en Colombia, sembrando una semilla que hoy da frutos de alegría. Esta conmemoración nos invita a levantar nuestra voz y cantar, reconociendo que cada año transcurrido es un testimonio del cuidado constante de Dios y de su anhelo de alcanzar cada corazón con su mensaje de esperanza.
Esta historia no es solo un hermoso recuerdo del pasado, sino un llamado vivo para nuestro presente y futuro. El mensaje de salvación que se supo ayer es el mismo que debemos proclamar hoy, y el que las próximas generaciones deberán escuchar mañana. Cada uno de nosotros está invitado a ser parte activa de esta cadena de fe. La tarea de predicar y dar a conocer este amor no se detiene; se renueva en nuestra vida diaria cuando decidimos vivir con coherencia y compartir con el mundo la verdad que ha transformado tantas vidas a lo largo de las décadas.
Hoy te invitamos a abrir tu corazón a esta verdad que ha sostenido a la iglesia durante ochenta años: Jesucristo es el Señor, Él es el Salvador y el Rey de la gloria que nos da salvación. Permitir que Jesús sea el centro de tu vida personal es el paso más significativo que puedes dar. Te animamos a confiar plenamente en Su poder, a experimentar Su amor restaurador en tu caminar diario y a unirte a este canto de fe, para que el mundo entero y las generaciones que han de venir conozcan la grandeza de su nombre.
Esta historia no es solo un hermoso recuerdo del pasado, sino un llamado vivo para nuestro presente y futuro. El mensaje de salvación que se supo ayer es el mismo que debemos proclamar hoy, y el que las próximas generaciones deberán escuchar mañana. Cada uno de nosotros está invitado a ser parte activa de esta cadena de fe. La tarea de predicar y dar a conocer este amor no se detiene; se renueva en nuestra vida diaria cuando decidimos vivir con coherencia y compartir con el mundo la verdad que ha transformado tantas vidas a lo largo de las décadas.
Hoy te invitamos a abrir tu corazón a esta verdad que ha sostenido a la iglesia durante ochenta años: Jesucristo es el Señor, Él es el Salvador y el Rey de la gloria que nos da salvación. Permitir que Jesús sea el centro de tu vida personal es el paso más significativo que puedes dar. Te animamos a confiar plenamente en Su poder, a experimentar Su amor restaurador en tu caminar diario y a unirte a este canto de fe, para que el mundo entero y las generaciones que han de venir conozcan la grandeza de su nombre.