Es El Tiempo De La Siega
esta bella canción nos habla de un llamado urgente: el tiempo de la siega ha llegado y no hay lugar para la vacilación. El tema central es la necesidad de responder al llamado del maestro y ponerse en acción, especialmente para los jóvenes, mientras aún hay trabajo por hacer. Las imágenes de campos blancos y gavillas brillantes evocan la recompensa eterna y la dignidad de servir con prontitud. El mensaje subraya que la mañana se va y el tiempo no vuelve, por lo que es crucial estar listos para ser evaluados ante el Criador. En resumen, invita a despertar, perseverar y buscar las premiaciones celestiales que esperan a quienes trabajan con fe.
Letra
I
Es el tiempo de la siega y tú sin vacilar,
Declarando con holgura «no hay que trabajar»
Mientras tanto que el maestro te vuelve a llamar,
Joven, joven, ven trabaja ya.
Ven, y ve los campos blancos, cómo están
Aguardando manos que los segarán.
Joven, ¡despierta! Hazlo pronto y alerta,
Sé el primero en decirle «heme aquí, Señor»
Por doquier se inclina la madura mies
Que las auras mueven, y ¡qué bella es!
Joven, ¡despierta! Hazlo pronto y alerta,
Pocos días hay que restan para el segador.
II
Las gavillas que recojas, joyas de esplendor,
Brillarán en la corona que dará el Señor.
Busca pronto eternas joyas, Dios es premiador,
Joven, joven, ven trabaja ya.
III
Va pasando la mañana, y nunca volverá,
Pronto el tiempo de la siega aquí terminará,
Te hallarás al fin vacío ante tu Criador.
Joven, joven, ven trabaja ya.
Es el tiempo de la siega y tú sin vacilar,
Declarando con holgura «no hay que trabajar»
Mientras tanto que el maestro te vuelve a llamar,
Joven, joven, ven trabaja ya.
Ven, y ve los campos blancos, cómo están
Aguardando manos que los segarán.
Joven, ¡despierta! Hazlo pronto y alerta,
Sé el primero en decirle «heme aquí, Señor»
Por doquier se inclina la madura mies
Que las auras mueven, y ¡qué bella es!
Joven, ¡despierta! Hazlo pronto y alerta,
Pocos días hay que restan para el segador.
II
Las gavillas que recojas, joyas de esplendor,
Brillarán en la corona que dará el Señor.
Busca pronto eternas joyas, Dios es premiador,
Joven, joven, ven trabaja ya.
III
Va pasando la mañana, y nunca volverá,
Pronto el tiempo de la siega aquí terminará,
Te hallarás al fin vacío ante tu Criador.
Joven, joven, ven trabaja ya.
Reflexión
Querido hermano, la vida nos presenta momentos de profunda decisión, y hoy la voz del Maestro resuena con una urgencia tierna pero firme en nuestros corazones. Nos encontramos en el tiempo de la siega, un momento crucial donde los campos ya están blancos y listos, aguardando con ansias manos dispuestas que se entreguen a la tarea de cosechar. A veces, la rutina o el desánimo nos llevan a vacilar y a declarar con holgura que no hay trabajo por hacer. Sin embargo, el llamado del Creador sigue vigente, invitándonos de manera personal a despertar de nuestro letargo, a estar alerta y a ser los primeros en responder con un corazón sincero y lleno de fe: «heme aquí, Señor».
Esta labor no es una carga pesada, sino un privilegio hermoso y transformador. Al mirar a nuestro alrededor, podemos contemplar cómo la madura mies se inclina suavemente, mostrando su belleza y la urgencia de ser recogida antes de que sea tarde. Cada esfuerzo que realizamos con amor y dedicación se convertirá en hermosas gavillas, joyas de esplendor que brillarán en la corona que el Señor nos otorgará. Dios es un tierno premiador que valora nuestra entrega y nos invita a buscar las riquezas eternas en lugar de las cosas pasajeras de este mundo.
El tiempo avanza de manera inexorable; la mañana va pasando y nunca volverá, recordándonos que los días para el segador son pocos y que la siega pronto terminará. Qué importante es reflexionar hoy en nuestra propia vida para no encontrarnos al final con las manos vacías ante nuestro Criador. Te invito con respeto y cariño a dar un paso de fe, a sacudir toda indiferencia y a responder con prontitud al llamado del Maestro. Trabajar en su obra llena nuestra existencia de un propósito eterno y nos asegura el gozo de agradar a Aquel que nos llama a su servicio.
Esta labor no es una carga pesada, sino un privilegio hermoso y transformador. Al mirar a nuestro alrededor, podemos contemplar cómo la madura mies se inclina suavemente, mostrando su belleza y la urgencia de ser recogida antes de que sea tarde. Cada esfuerzo que realizamos con amor y dedicación se convertirá en hermosas gavillas, joyas de esplendor que brillarán en la corona que el Señor nos otorgará. Dios es un tierno premiador que valora nuestra entrega y nos invita a buscar las riquezas eternas en lugar de las cosas pasajeras de este mundo.
El tiempo avanza de manera inexorable; la mañana va pasando y nunca volverá, recordándonos que los días para el segador son pocos y que la siega pronto terminará. Qué importante es reflexionar hoy en nuestra propia vida para no encontrarnos al final con las manos vacías ante nuestro Criador. Te invito con respeto y cariño a dar un paso de fe, a sacudir toda indiferencia y a responder con prontitud al llamado del Maestro. Trabajar en su obra llena nuestra existencia de un propósito eterno y nos asegura el gozo de agradar a Aquel que nos llama a su servicio.