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Coro

Era Una Escalera

esta hermosa canción nos transporta a un encuentro con lo divino que se revela en la alabanza. A través de la imagen de una escalera, sugiere una transmisión entre lo terrenal y lo celestial, donde la gloria de Dios se manifiesta y envuelve a quien escucha. El tema central es la presencia constante de Jesús entre nosotros, una presencia que da seguridad, consuelo y movimiento. La letra invita a alabar para hallar gozo y cercanía, y promete una elevación, un viaje con Él que transforma el dolor en esperanza. En su mensaje, la fe se vuelve camino y destino: atravesar la realidad con la certeza de estar acompañado.

Letra

Era una escalera que Jacob veía
Ángeles bajaban, ángeles subían

Pero era la Gloria de Dios,
Pero era la Gloria de Dios,
Pero era la Gloria de Dios
Lo que Jacob veía

En el salmo 22 la biblia lo testifica
Él habita en la alabanza,
En la alabanza Él habita

Y si le alabas te gozas, y si le alabas

Aquel que caminó sobre las aguas
Está aquí, aquí caminando.
Él está aquí, aquí caminando.
Está a tu lado, está a mi lado,
Lo sientes tú, lo siento yo,
Aquí, aquí está Jesús,
Aquí, aquí caminando.

Ya viene mi Jesús a levantar su pueblo
Seguro que con Él, elevaré mi vuelo
Me voy con Él, con Él me voy
Yo no me quedó aquí sufriendo en este suelo,
Seguro que con Él elevaré mi vuelo.

Reflexión

La hermosa imagen de la escalera que vio Jacob nos recuerda que el cielo y la tierra están conectados por la gracia divina. A veces, en medio de nuestras rutinas y dificultades, podemos sentir que Dios está distante. Sin embargo, aquello que Jacob contemplaba no era solo un camino de ángeles, sino la mismísima gloria de Dios manifestándose en la tierra. Hoy, esa misma gloria desea revelarse en tu vida, invitándote a levantar la mirada y a reconocer que el Creador no te ha dejado solo.

¿Cómo podemos experimentar esa presencia gloriosa en nuestro día a día? La respuesta se encuentra en una hermosa promesa: Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo, tal como lo testifica la Escritura en el salmo 22. Cuando decidimos alabarle, aun en los momentos de prueba, abrimos una puerta para que Su presencia llene nuestro corazón de un gozo profundo e inexplicable. Alabar no es solo repetir palabras; es un acto de fe que transforma nuestra perspectiva y nos conecta directamente con el Señor. Te invito a que hoy, sin importar tu situación, eleves una alabanza sincera y experimentes el gozo de su compañía.

Ese mismo Jesús que caminó sobre las aguas y demostró su poder sobre la tempestad, no es un personaje lejano en la historia. Él está aquí y ahora, caminando a tu lado y al mío. Su presencia es real y cercana; solo necesitas detenerte un momento, guardar silencio en tu interior y sentir su tierno cuidado. Él conoce tus cargas y desea caminar contigo cada paso del camino, ofreciéndote su consuelo y dirección.

Finalmente, nuestra fe se sostiene en una esperanza gloriosa: Jesús viene a levantar a su pueblo. Aunque este suelo terrenal a veces nos traiga sufrimientos, tenemos la hermosa seguridad de que nuestro destino final es elevar nuestro vuelo junto a Él. Que esta promesa llene tu corazón de paz y fortaleza hoy. Camina con fe, alaba con gozo y mantén tus ojos puestos en Aquel que camina a tu lado y que pronto nos llevará a su presencia eterna.