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Himno

En La Viña Del Señor (2)

esta bella canción invita a entregar la vida al servicio del Señor, convencida de que la fe se manifiesta en acción. El tema central es la entrega constante: trabajar y orar, estar ocupados en la viña del Señor, confiando en su palabra y en su amor. A través de la letra se presenta una misión clara: liberar del pecado, guiar a otros hacia Jesús y ser obreros valientes, confiando en el poder del Salvador. El mensaje es de perseverancia y dedicación: quienes desean trabajar hallarán lugar, y la vida cristiana se entiende como un llamado activo de servicio, esperanza y comunión en la jornada de fe.

Letra

Yo quiero trabajar por el Señor,
Confiando en su palabra y en su amor,
Quiero yo cantar y orar
Y ocupado siempre estar,
En la viña del Señor.

Trabajar y orar
En la viña, en la viña del Señor;
Sí, mi anhelo es orar
Y ocupado siempre estar,
En la viña del señor.

Yo quiero cada día trabajar
Y esclavos del pecado libertar;
Conducirlos a Jesús,
Nuestro guía, nuestra luz,
En la viña del Señor.

Yo quiero ser obrero de valor,
Confiando en el poder del Salvador.
El que quiera trabajar,
Hallará también lugar,
En la viña del Señor.

Reflexión

Queridos hermanos y hermanas, qué profunda paz experimenta el corazón humano cuando se dispone a servir con amor y confianza. Las palabras de este himno nos invitan a levantar la mirada y contemplar la viña del Señor, un espacio de gracia donde cada uno de nosotros es llamado a participar activamente. Trabajar para el Señor no es una carga pesada, sino un andar constante que se sostiene en la confianza absoluta en su palabra y en su infinito amor. Cuando nos entregamos a esta noble tarea, descubrimos que nuestra vida adquiere un propósito renovado, llenando nuestros días de cantos, oración y una santa laboriosidad que alegra el alma.

El servicio al que se nos convoca tiene una misión muy clara y compasiva: la restauración y el acompañamiento de quienes nos rodean. Se nos invita a ser instrumentos de amor para ayudar a libertar a aquellos que sufren bajo la esclavitud del pecado, conduciéndolos con paciencia y ternura hacia Jesús, quien es nuestra guía y nuestra luz en medio de la oscuridad. Esta hermosa labor requiere que seamos obreros de valor, pero no con nuestras propias fuerzas o capacidades limitadas, sino confiando plenamente en el poder de nuestro Salvador. Es una maravillosa combinación de acción y contemplación; no podemos trabajar provechosamente sin orar, ni orar de corazón sin estar dispuestos a ocuparnos en el bien común.

Hoy, la invitación es personal y directa para ti. Tal vez te preguntes si tus talentos son suficientes o si tus debilidades te impiden ser útil en esta gran obra. La respuesta que encontramos es sumamente reconfortante: todo aquel que tenga el deseo de trabajar hallará también su propio lugar en la viña del Señor. No importa de dónde vengas ni los temores que lleves en el pecho; el Salvador tiene un espacio preparado especialmente para ti. Te invito a dar un paso de fe hoy mismo, a confiar en su poder y a responder con un corazón dispuesto: «Señor, mi anhelo es orar, cantar y estar siempre ocupado en tu viña».