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Himno

El Reino De Dios Está Cerca

esta hermosa letra transmite una llamada urgente a la fe y al compromiso. El tema central es la inminencia del Reino de Dios y la necesidad de prepararse, abandonar el mal y buscar la salvación que ofrece Jesús. A través de imágenes de embajadores y anunciadores, la canción invita a arrepentirse y a compartir la buena nueva con todo el mundo, enfatizando que la salvación trae libertad y unión con Dios. El mensaje sostiene que la vida es breve y la eternidad está cerca, por lo que no hay tiempo que perder para obedecer, buscar a Dios y acercarse a su reino antes de que llegue el juicio.

Letra

I
Enviados somos del Señor las nuevas a llevar,
De su grandiosa salvación que brinda libertad
Deseamos siempre obedecer yen su obra siempre estar,
«Arrepentíos» porque Dios «su reino acerca ya»

Decid doquier:«Su reino acerca ya»
Y anunciad hoy: «Su reino acerca ya»
Embajadores, predicad del mundo en derredor
«Arrepentíos» porque Dios «su reino acerca ya»

II
¿Por qué más tiempo aquí arriesgáis vuestra alma inmortal
Cuando Jesús el precio dio y quiere salvos seáis?
Es nuestro Padre celestial quien con potente voz
Os llama a salvación buscar y el mal abandonar.

III
La vida pronto acabará tras pronto más vagar;
La eternidad pronto vendrá y cesará el correr;
El fin de todo viene ya do no habrá tiempo más
Cuando crujir y lloro habrá, el juicio al contemplar.

Reflexión

Queridos hermanos y amigos, hoy somos invitados a contemplar con un corazón dócil el tierno pero urgente llamado que el Señor nos hace. Como embajadores de su amor, se nos ha confiado una misión de inestimable valor: llevar las buenas nuevas de una salvación grandiosa que rompe cadenas y nos brinda una verdadera libertad. El mensaje que resuena con fuerza en nuestros corazones es sencillo y transformador: «Arrepentíos, porque Dios su reino acerca ya». Este llamado al arrepentimiento no es una imposición, sino una invitación sumamente afectuosa de nuestro Padre celestial para realinear nuestra vida con su voluntad y experimentar su cercanía sanadora.

En el caminar diario, a menudo nos encontramos corriendo detrás de lo pasajero, arriesgando lo más valioso que poseemos: nuestra alma inmortal. Ante esto, la voz de nuestro Padre se alza con amor y potencia, recordándonos que Jesús ya pagó el precio para que seamos salvos. Hoy, la invitación es a detenernos y escuchar esa voz divina que nos llama a abandonar el mal y a buscar la salvación. Es un momento propicio para examinar el rumbo de nuestros pasos y decidir, con fe y valentía, refugiarnos en la gracia de un Dios que nos anhela y nos ofrece un refugio seguro.

Nuestra vida terrenal es breve y pronto cesará nuestro correr; la eternidad se aproxima y el tiempo se agotará. Ante la realidad de un juicio venidero, donde el lamento será la consecuencia de haber ignorado su llamado, hoy se nos presenta la oportunidad de elegir la paz. No pongamos en riesgo nuestra alma por más tiempo. Te invito a abrir tu corazón en este instante, a aceptar el regalo de la salvación de Jesús y a unirte a la hermosa tarea de caminar en obediencia. Permitamos que el Reino de Dios transforme nuestro presente y asegure nuestra eternidad.