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Coro

Él Es El Gran Yo Soy

esta hermosa letra nos presenta a Jesús como el centro de la fe, la presencia que sostiene todo y la única identidad divina reconocida en su mensaje. A través de imágenes de grandeza y poder, enfatiza que Jesús es el “YO SOY”, el origen y el fin, y que en Él habita la plenitud de Dios. La canción invita a vivir en claridad y luz, dejando atrás dudas sobre la autoridad divina para afirmar, con convicción, la unidad de Dios en Jesucristo. El tema central es la exaltación de Cristo como Creador y Dios, que transforma al ser humano cuando lo recibe en su corazón. Un llamado a confiar plenamente en su majestad y salvación.

Letra

Él es el gran “YO SOY” el Alfa y la Omega,
El Rey de reyes, el todopoderoso,
Él es el Padre eterno es nuestro consejero;
Jesús es el gran “YO SOY”

Oh, oh quién dicen que soy, cuál es mi lugar;
El nombre de mi Padre puedes tú encontrar,
Toda la plenitud de Dios habita en Jesús,
Es bienaventurado el que vive en plena luz.

Jesucristo es el verdadero Dios,
Es el Padre, es el Hijo y el Espíritu también,
Único Dios que existe desde el principio,
Es el Verbo hecho carne también.

Yo no creo en tres, yo no creo en dos,
Jesucristo es uno, Jesucristo es Dios
Él vive en mi alma y en mi corazón,
Por eso yo digo Jesucristo es Dios

Yo soy el que a Moisés habló en la zarza que ardió
Yo soy el que a Josué encontró antes de Jericó
Yo soy aquel que dijo en el principio sea la luz
Yo soy el creador del mundo y mi nombre es Jesús.

Reflexión

Querido hermano y hermana, hoy somos invitados a contemplar la grandeza y la identidad de aquel que se presenta ante nosotros como el gran «Yo Soy». En un mundo lleno de ruidos y de dudas, resuena con fuerza la pregunta que nos confronta en lo más profundo de nuestro ser: «¿Quién dicen que soy, cuál es mi lugar?». Esta no es una simple interrogante, sino un llamado personal y tierno a reconocer la plenitud de Dios manifestada en la persona de Jesucristo. Él no es una figura lejana, sino el Alfa y la Omega, el Rey de reyes y el Todopoderoso que desea ser nuestro consejero y guía en el camino de la vida.

Al mirar nuestra propia historia, podemos encontrar un profundo consuelo al saber que el mismo Dios que habló a Moisés en la zarza ardiente y que se encontró con Josué antes de la batalla de Jericó, es quien hoy sale a nuestro encuentro. Aquel que en el principio ordenó que se hiciera la luz y creó el mundo, es el Verbo hecho carne que ha venido a disipar nuestras tinieblas. Al reconocer que en Jesús habita toda la plenitud divina, como el verdadero Dios en quien se manifiesta el Padre, el Hijo y el Espíritu, nuestro corazón encuentra un refugio seguro. No caminamos huérfanos; el único Dios verdadero camina a nuestro lado.

La verdadera bienaventuranza comienza cuando permitimos que esta hermosa declaración se convierta en una realidad viva en nuestro interior. Vivir en plena luz significa abrir las puertas del alma para que Jesús habite en nuestro corazón. Te invito hoy, con mucho respeto y cariño, a dar un paso de fe. Entrega tus cargas a aquel que es tu Padre eterno y consejero, y permite que su presencia llene tu vida de paz. Que hoy puedas experimentar el gozo de saber que el Creador del mundo te conoce, te ama y vive en ti.