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Coro

El Amor De Jesús Es Muy Grande

esta bella canción habla del amor de Jesús como una fuerza inquebrantable que transforma la vida. Su mensaje central es que ese amor es tan grande que no puede ser olvidado ni arrancado del alma, ni siquiera por la muerte. La letra describe una entrega total: el amor grabado en el espíritu, como una llama que arde y no se apaga. También destaca la posibilidad de perdón para toda falta, asegurando que ningún pecado puede vencerlo. El tema invita a sentirse sostenido ante el desprecio o el miedo a la muerte, confiando en un afecto que vence la desesperanza y da valor para seguir adelante.

Letra

I
El amor de Jesús es muy grande,
Yo jamás lo he podido olvidar;
No he encontrado en mi vida una fuerza
Que de mi alma lo pueda arrancar.

Yo lo llevo esculpido en el alma
Y en el centro de mi corazón,
Sé que ya no podrá ni la muerte
Arrancar de mi pecho este amor.

Yo en un tiempo traté de olvidarlo,
No volverme a acordar de él jamás,
Pero todo lo que hice fue inútil,
Este amor no se puede olvidar.

Hoy lo siento que hierve en mi sangre
Con más fuerza y más intensidad
Y es cual llama encendida en el alma
Que con nada se puede apagar.

II
No hay pecados, ni faltas, ni ofensas,
Que Jesús no pueda perdonar,
El amor de Jesús es muy grande,
Yo en mi vida no he visto otro igual.

Si por Cristo Jesús me desprecian
Y de muerte me llegan a odiar,
Ya ni el mismo terror de la muerte
Lo podrá de mi pecho arrancar.

Reflexión

Querido hermano y hermana, en el caminar de la vida a menudo buscamos un refugio seguro, un ancla para nuestra alma que nos dé estabilidad en medio de las tormentas. Las palabras de este hermoso canto nos recuerdan una verdad profundamente reconfortante: el amor de Jesús es inmenso, persistente y fiel. Es un amor tan grande que, una vez que toca nuestro ser, se esculpe en lo más íntimo de nuestra alma y en el centro del corazón. A veces, en momentos de debilidad, duda o distracción, podemos intentar distanciarnos o incluso olvidar este lazo, pero la realidad es que el amor del Señor es una llama encendida que no se puede apagar. Su presencia permanece latiendo en nosotros con una intensidad que supera nuestras propias flaquezas.

Este amor no es una idea lejana, sino una invitación personal y diaria a la fe. Es un bálsamo que nos asegura que no existe pecado, falta ni ofensa que Jesús no pueda perdonar en su infinita bondad. Qué descanso tan grande para nuestra alma saber que su perdón es completo y que no hay error en nuestro pasado que sea más grande que su compasión. Te invito hoy a abrir tu corazón a esta maravillosa certeza. Si te has sentido abrumado por tus caídas, o si en algún momento intentaste caminar lejos de Él, recuerda que su amor es inigualable y siempre está listo para recibirte y renovarte.

Hagamos de este amor nuestra mayor fortaleza ante las dificultades del mundo. La melodía nos desafía a vivir con una convicción tan firme que ni el desprecio ajeno, ni las pruebas más difíciles, ni el temor a la muerte misma puedan arrancarnos de su lado. Al llevar este amor hirviendo en nuestra sangre, encontramos la valentía para seguir adelante con paz. Te animo a reflexionar hoy: ¿estás permitiendo que esta llama arda con fuerza en tu vida diaria? Deja que el inigualable amor de Jesús sea tu guía, tu perdón y tu motor inquebrantable en cada paso que des.