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Himno

Da Lo Mejor Al Maestro

esta bella canción invita a entregar lo mejor de cada uno al Maestro. A través de versos simples, el tema central se revela en la dedicación de la juventud, el vigor y el ardor del alma, orientados a servir y luchar por la verdad. El mensaje es claro: seguir el ejemplo de Cristo implica que la vida tenga como móvil a Él, que cada acción esté teñida de devoción y servicio, día a día. Se celebra un amor que inspira entrega y una motivación que no se agota, recordando que nada es superior a ese compromiso de dar lo mejor por el Maestro.

Letra

I
Da lo mejor al Maestro;
Tu juventud, tu vigor,
Dale el ardor de tu alma,
Lucha del bien en favor.
Cristo nos dio el ejemplo
Siendo Él joven de valor;
Séle devoto ferviente,
Dale de ti lo mejor.

Da lo mejor al Maestro;
Tu juventud, tu vigor;
Dale el ardor de tu alma,
De la verdad lucha en pro.

II
Da lo mejor al Maestro;
Dale de tu alma el honor:
Que sea Él en tu vida
El móvil de cada acción.
Dale y te será dado
El Hijo amado de Dios,
Sírvele día por día;
Dale de ti lo mejor.

III
Da lo mejor al Maestro;
Nada supera su amor,
Se dio por ti a sí mismo
Dejando gloria y honor.
No murmuró al dar su vida
Por salvarte del error
Ámale más cada día;
Dale de ti lo mejor.

Reflexión

Querido hermano y hermana, hoy te invito a detenerte un momento y escuchar el dulce llamado que resuena con fuerza en el corazón a través de este himno: «Da lo mejor al Maestro». En medio de un mundo que muchas veces nos desgasta y nos pide guardar nuestras fuerzas para lo pasajero, esta hermosa letra nos inspira a entregar nuestro vigor, la juventud de nuestro espíritu y el ardor de nuestra alma a Aquel que es digno de todo. No se trata de dar lo que nos sobra, sino de consagrar la fuerza de nuestras decisiones y nuestro servicio diario a la causa del bien y de la verdad.

Para dar este paso de fe, no caminamos a ciegas, sino que miramos el ejemplo supremo de Cristo. Él mismo, siendo un joven de valor, nos trazó el camino de la entrega. Su amor es inigualable: dejó su gloria y honor celestial, se dio a sí mismo por nosotros y, sin una sola queja ni murmuración, entregó su vida para rescatarnos del error. Ante una muestra de amor tan absoluta y generosa, la respuesta natural de un corazón que ha sido tocado por su gracia es la devoción ferviente. Él se entregó por completo por ti; por eso, hoy puedes confiar plenamente en su cuidado.

La aplicación personal para tu vida hoy es hacer de Jesús el motivo y el motor de cada una de tus acciones. Te invito a que tu servicio no sea una rutina, sino un acto diario de amor y gratitud. Al servirle día tras día y rendirle el honor de tu alma, experimentarás la bendición de su presencia, pues al darnos a Él, recibimos al Hijo amado de Dios en nuestras vidas. Ámale más cada día, ríndele tus talentos y decide, en la intimidad de tu corazón, que tu vida entera sea una ofrenda para el Maestro. Dale hoy lo mejor de ti.