Cuando Jesús Descienda
- Intérprete
- Ministerio Etán
Esta hermosa letra presenta la segunda venida de Jesús como un acontecimiento majestuoso y decisivo. Describe su descenso con resplandor, acompañado de señales estremecedoras: la tierra temblará, los árboles caerán y el sol dejará de alumbrar. El mensaje central contrasta dos destinos: quienes rechazaron a Jesús enfrentarán tristeza y lamento al contemplar su poder, mientras su iglesia lo recibirá con alegría y adoración en las nubes. La canción anuncia también la esperanza del pueblo redimido, que se gozará al partir para morar eternamente con Cristo. Así, invita a reconocer al Rey de gloria y esperar su llegada con fe y gozo.
Letra
Cuando Jesús descienda
Al mundo otra vez,
Vendrá a juzgar al mundo
De toda su maldad;
Cuando en el firmamento
Se vea el resplandor,
La tierra temblará,
Los árboles caerán,
Y el sol no alumbrará.
Su iglesia estará,
En las nubes diciendo:
¡Bienvenido, Rey Jesús!
¡Amén! (bis)
Los que le rechazaron
Tendrán que lamentar
Al ver al Rey de gloria
Que viene con poder;
Su pueblo redimido
Allí se gozará,
Porque se irá a morar
Con Cristo mi Jesús
Por la eternidad.
Al mundo otra vez,
Vendrá a juzgar al mundo
De toda su maldad;
Cuando en el firmamento
Se vea el resplandor,
La tierra temblará,
Los árboles caerán,
Y el sol no alumbrará.
Su iglesia estará,
En las nubes diciendo:
¡Bienvenido, Rey Jesús!
¡Amén! (bis)
Los que le rechazaron
Tendrán que lamentar
Al ver al Rey de gloria
Que viene con poder;
Su pueblo redimido
Allí se gozará,
Porque se irá a morar
Con Cristo mi Jesús
Por la eternidad.
Reflexión
La letra presenta una escena solemne y llena de esperanza: Jesús descenderá, se manifestará con resplandor y vendrá como Rey. Ante su presencia, toda maldad será juzgada, y nadie podrá permanecer indiferente. Estas palabras te invitan a mirar tu vida con sinceridad, no para vivir dominado por el miedo, sino para reconocer que tus decisiones tienen importancia y que el encuentro con Cristo merece ser tomado en serio.
El contraste que describe la canción es profundo. Quienes rechazaron al Rey lamentarán su decisión, mientras que su pueblo redimido se gozará al recibirlo y permanecer con Él por la eternidad. Esto te lleva a preguntarte: ¿cómo estás respondiendo hoy a Jesús? No basta con admirar la idea de su venida; la letra te llama a abrirle el corazón, a abandonar aquello que te aleja de Él y a confiar en su salvación.
También hay una imagen hermosa: la iglesia en las nubes diciendo juntos: “¡Bienvenido, Rey Jesús!”. La esperanza cristiana no aparece como un camino solitario. Hay un pueblo que espera, adora y se alegra unido. Cuando atravieses momentos de incertidumbre, recuerda que tu fe puede sostenerse en esa esperanza compartida: Cristo viene, y su llegada será motivo de gozo para quienes le pertenecen.
Hoy puedes convertir esta canción en una oración sencilla: “Jesús, prepara mi corazón para recibirte. Ayúdame a no rechazarte ni vivir indiferente ante tu presencia. Limpia mi vida de la maldad y enséñame a esperarte con fe”. Que la expectativa de su venida no sea solamente un tema futuro, sino una motivación para vivir desde ahora con obediencia, esperanza y alegría. Si deseas estar entre quienes claman “¡Bienvenido, Rey Jesús!”, comienza hoy acercándote a Él con un corazón sincero.
El contraste que describe la canción es profundo. Quienes rechazaron al Rey lamentarán su decisión, mientras que su pueblo redimido se gozará al recibirlo y permanecer con Él por la eternidad. Esto te lleva a preguntarte: ¿cómo estás respondiendo hoy a Jesús? No basta con admirar la idea de su venida; la letra te llama a abrirle el corazón, a abandonar aquello que te aleja de Él y a confiar en su salvación.
También hay una imagen hermosa: la iglesia en las nubes diciendo juntos: “¡Bienvenido, Rey Jesús!”. La esperanza cristiana no aparece como un camino solitario. Hay un pueblo que espera, adora y se alegra unido. Cuando atravieses momentos de incertidumbre, recuerda que tu fe puede sostenerse en esa esperanza compartida: Cristo viene, y su llegada será motivo de gozo para quienes le pertenecen.
Hoy puedes convertir esta canción en una oración sencilla: “Jesús, prepara mi corazón para recibirte. Ayúdame a no rechazarte ni vivir indiferente ante tu presencia. Limpia mi vida de la maldad y enséñame a esperarte con fe”. Que la expectativa de su venida no sea solamente un tema futuro, sino una motivación para vivir desde ahora con obediencia, esperanza y alegría. Si deseas estar entre quienes claman “¡Bienvenido, Rey Jesús!”, comienza hoy acercándote a Él con un corazón sincero.