Saltar al contenido
Himno

Cuando Allá Se Pase Lista

Esta bella canción expresa la esperanza de estar presente cuando llegue el día final y se pase lista. Su letra imagina un momento de claridad eterna, sin nieblas ni muerte, en el que las naciones salvas entrarán a su hogar celestial y recibirán la gloria del Salvador. El mensaje central es una expectativa confiada y gozosa ante ese encuentro, resumida en la respuesta feliz a quien pronuncie el nombre del creyente. A la vez, invita a trabajar por el Maestro desde el amanecer, hablar de su amor y bondad, y perseverar hasta que termine la vida y cese toda obra.

Letra

I
Cuando la trompeta suene
En aquel día final
En que el alba eterna rompa en claridad,
Cuando las naciones salvas
A su patria lleguen ya,
Y que sea pasada lista, allí he de estar.

Cuando allá se pase lista,
Cuando allá se pase lista,
Cuando allá se pase lista,
a mi nombre yo feliz responderé.

II
En aquel día sin nieblas
En que muerte ya no habrá
Y su gloria el Salvador impartirá;
Cuando los llamados entren
A su celestial hogar,
Y que sea pasada lista, allí he de estar.

III
Trabajemos por el Maestro
Desde el alba al vislumbrar;
Siempre hablemos de su amor y fiel bondad,
cuando todo aquí fenezca
Y nuestra obra cese ya,
Y que sea pasada lista, allí he de estar.

Reflexión

Hay momentos en que la vida parece cubierta de niebla: preguntas sin respuesta, cansancio, pérdidas y caminos cuyo final no alcanzas a ver. Pero esta letra dirige tu mirada hacia “aquel día final”, cuando el alba eterna rompa en claridad y ya no haya muerte ni oscuridad. No se trata de ignorar las dificultades del presente, sino de recordar que no tienen la última palabra. La esperanza ilumina el camino de hoy.

La imagen de una lista y de un nombre que será llamado toca algo profundamente personal. No eres un rostro perdido entre muchos; la canción expresa el deseo confiado de estar allí y responder con alegría. Esa esperanza puede sostenerte cuando te sientas débil o inseguro. Te invita a vivir con el corazón orientado hacia el hogar celestial, confiando en el Salvador y en la gloria que él impartirá.

Pero la esperanza futura también transforma tu manera de vivir ahora. La letra te anima a trabajar por el Maestro desde el alba, a hablar de su amor y de su bondad mientras tienes oportunidad. No presenta el servicio como una forma de presumir, sino como una respuesta agradecida. Cada palabra de bondad, cada gesto fiel y cada esfuerzo realizado con amor pueden convertirse en una manera de mantener encendida esa esperanza.

Tal vez hoy no veas el resultado de tu obra. Tal vez te parezca pequeña, silenciosa o insuficiente. Aun así, persevera. Llegará el momento en que todo lo terrenal fenezca y la obra cese; por eso, mientras dure este día, puedes vivir con fidelidad, hablar con amor y avanzar con confianza.

Haz una pausa y pregúntate: ¿qué significa para ti esperar responder felizmente cuando tu nombre sea llamado? Permite que esa esperanza renueve tu fe y te impulse a servir con alegría. Que tu vida, aun en medio de las nieblas, refleje la certeza de que deseas estar allí.

Video