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Coro

Cristo No Está Muerto

esta hermosa, canción celebra una presencia que trasciende la muerte y se revela en la vida cotidiana. A través de imágenes de sentir en las manos, en los pies y en todo el ser, la letra transmite una experiencia personal de cercanía y transformación: una realidad que no depende de ideas abstractas, sino de un encuentro vivido. El mensaje central habla de liberación y poder, de una unción que acompaña cada paso y da sentido a la perseverancia. Se respira gratitud y júbilo, porque la presencia afirmada trae dirección, confianza y voz de aliento. En su sencillez, invita a creer, respirar y compartir esa vida contagiosa.

Letra

Cristo no está muerto, Él está vivo

Lo siento en mis manos,
Lo siento en mis pies,
Lo siento en todo mi ser.

La tengo, la tengo, la tengo, sila tengo,
La unción está sobre mí
¡Gloria a Dios porque la tengo!

Reflexión

Qué hermoso es recordar y proclamar con gozo que nuestro Salvador no es una figura del pasado ni una idea abstracta. Cristo no está muerto, Él está vivo hoy. Esta verdad transforma por completo nuestra existencia, recordándonos que no caminamos solos en este mundo. Su presencia no es solo un concepto para estudiar, sino una realidad viva que podemos experimentar de manera personal y profunda en nuestra cotidianidad. Cuando abrimos el corazón a esta certeza, la duda se desvanece y damos paso a una fe vibrante y renovada.

Sentir a Cristo en nuestras manos, en nuestros pies y en todo nuestro ser es una invitación pastoral a vivir una fe activa y comprometida. Las manos representan nuestro servicio, el trabajo diario y el consuelo que podemos brindar a los demás; los pies simbolizan nuestro caminar, las decisiones que tomamos y el rumbo que elegimos seguir. Sentir su presencia en todo nuestro ser significa que no hay rincón de nuestra vida que quede fuera de su amor transformador. Te invito hoy a reflexionar en tu propia vida: ¿cómo estás reflejando la vida de Cristo en tus acciones cotidianas y en cada paso que das?

Finalmente, reconocer que la unción está sobre nosotros es aceptar con humildad el favor y el equipamiento que Dios nos da para enfrentar cada día. Al exclamar con gratitud "¡Gloria a Dios!", devolvemos a Él toda la honra por su constante fidelidad. Te animo a dar el paso de fe hoy mismo, a creer firmemente que Cristo está vivo en ti y a permitir que su unción guíe tu camino. Que esta verdad llene tu corazón de una alegría desbordante y de una paz profunda, sabiendo que el Señor de la vida camina a tu lado en cada instante.