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Coro

Cristo Me Dijo

esta bella canción transmite la promesa de un regreso que llena de esperanza, basada en lo que la letra insinúa: Cristo volverá y debemos mantener la fe sin desesperarnos. Su mensaje central es confiar en ese futuro y sostener la paciencia mientras aguardamos, sin perder la certeza de que el encuentro está por venir. La repetición funciona como un recordatorio de que la espera no es en soledad, sino compartida entre quienes esperan y alaban. El tono es íntimo y sencillo, invitando a una adoración sincera desde el corazón. Al final, la alabanza se eleva como respuesta profunda a esa promesa que da sentido a la espera.

Letra

Cristo me dijo que venía otra vez,
Que venía otra vez, que venía otra vez

Que no me desesperara, sino que tuviera fe

Y yo le estoy, y yo le estoy esperando
y tú le estás, y tú le estás esperando
Alábale, alábale, alábale de corazón

Reflexión

Querido hermano y hermana, en el caminar de la vida, a menudo nos encontramos con momentos de incertidumbre y cansancio. Es en esos instantes de prueba cuando la dulce promesa de nuestro Salvador resuena con más fuerza en nuestro interior: Él nos ha dicho que viene otra vez. Esta no es una promesa vacía, sino un ancla para nuestra alma. En medio de las dificultades cotidianas, se nos hace una invitación tierna pero firme a no desesperar, a mantener la calma y a aferrarnos firmemente a la fe. La desesperación busca apagar nuestra luz, pero la promesa de Su regreso reaviva nuestra esperanza y nos recuerda que nuestro caminar diario tiene un propósito eterno y maravilloso.

Esta hermosa certeza nos une en una misma sintonía y nos recuerda que no estamos solos en esta espera; es un camino compartido. Mientras yo le estoy esperando con el corazón anhelante, sé que tú también le estás esperando con la misma ilusión. Esta dulce expectativa transforma nuestra rutina en un acto de devoción constante. Te invito hoy a reflexionar en cómo estás viviendo esta espera en tu propia vida. ¿Permitimos que las preocupaciones del mundo ahoguen la promesa, o elegimos confiar activamente día tras día? Que nuestra espera no sea pasiva ni temerosa, sino un acto de fe viva que se renueva cada mañana en la intimidad de nuestras decisiones.

Finalmente, la respuesta natural a esta promesa de amor y a esta espera compartida es la adoración. Se nos invita a alabarle, pero no de una manera superficial, sino de todo corazón. Alabarle de corazón significa entregarle nuestras alegrías, pero también nuestras cargas, reconociendo que Su palabra es fiel. Hoy, te animo a abrir tu alma con sinceridad, a dejar de lado la ansiedad y a levantar un canto de gratitud. Que nuestra fe se fortalezca en la certeza de Su retorno, y que nuestras vidas reflejen la alegría de aquellos que esperan con confianza a su Señor.