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Himno

Cristo Cual Gigante

esta bella canción revela un mensaje claro de confianza en Dios en medio de la adversidad. A través de versos que describen momentos de dolor y sensación de cansancio, la letra invita a clamar a Dios y a hallar calma en la presencia de Cristo. El tema central es la fortaleza que proviene de la fe: Jesús es la fuerza que permite avanzar, incluso cuando la sombra parece dominar. La canción también se dirige a un hermano, alentándolo a no rendirse y a reconocer que Cristo, como un gigante invisible, guía y acompaña en el camino hacia la gloria. En definitiva, es un himno de esperanza y perseverancia cristiana.

Letra

Si la vida se vuelve cruel cada vez,
Y no concibo en mi mente caminar,
Si por momentos pienso no seguir,
Cuando parece que ya todo acabará;
Cuando siento que la sombra avanza más,
Y estoy a punto de desfallecer
Clamo a Dios con las fuerzas de mi alma,
Y al momento siento que me da la calma,
Y con Cristo, mi buen Dios proseguiré.

¡Gloria a Dios!
De Él recibo las fuerzas, si no tengo
Es Jesús para mí la fuerza que
Requiero yo para poder caminar
¡Gloria a Dios!
Jesucristo me llevará a su misma Gloria.
Quiero yo continuar este Camino
Si conmigo siempre va mi fiel Amigo,
Y con Cristo hasta los cielos llegaré

Tú, mi hermano
Cuando las luchas te atormenten
Y estés a punto de desfallecer,
Si la vida se vuelve cruel en ese instante
Nunca concibas que has de volver atrás,
Pues tú tienes que mirar que en ese instante
Hay una mano que del cielo está extendida,
Y verás que mi Cristo cual gigante
En la silla del universo está sentado
Para guiarte en el camino de la vida.

Gloria a Dios
De Él recibes las fuerzas si no tienes
Es Jesús para ti la fuerza que
Requieres tú para poder caminar
Gloria a Dios
Pues Jesucristo te llevará a su misma Gloria
Quieras tú continuar este Camino
Si contigo siempre va tu fiel Amigo
Y con Cristo hasta los cielos llegarás

Reflexión

Querido hermano, en el caminar de la vida todos experimentamos momentos de profunda dificultad. Hay días en los que la existencia misma parece volverse cruel, la sombra del desánimo avanza y las fuerzas se agotan al punto de querer abandonar el camino. Es en ese instante de vulnerabilidad, cuando sentimos que ya no podemos dar un paso más, donde la fe nos invita a levantar la mirada. No estás solo en esta travesía; incluso cuando la tormenta te invite a volver atrás, hay una esperanza real a la que puedes aferrarte.

La letra de esta alabanza nos recuerda que, al clamar a Dios con las fuerzas de nuestra alma, Él responde de inmediato trayendo calma a nuestro atribulado corazón. Jesucristo no es un observador distante, sino nuestro fiel Amigo y la fuente misma de la fortaleza que requerimos para caminar. Cuando sientas que ya no tienes energías, dale la gloria a Dios y confía en que de Él recibirás el vigor necesario para seguir adelante. Jesús es quien nos impulsa a continuar este camino de fe, con la hermosa promesa de que nos llevará a su misma Gloria celestial.

Te invito hoy a reflexionar en esta verdad: en medio de tus luchas, hay una mano extendida desde el cielo para sostenerte. Contempla a nuestro Salvador, majestuoso cual gigante, sentado en la silla del universo, gobernando con soberanía pero con un amor tan personal que se inclina para guiarte en el sendero de la vida. Su grandeza no lo aleja de ti; al contrario, asegura que ningún obstáculo es superior a Su poder.

Por eso, te animo a tomar hoy la decisión de no retroceder. Decide continuar de la mano de tu fiel Amigo. Permite que sea Jesús quien renueve tus fuerzas hoy mismo. Abre tu corazón, clama a Él en tu debilidad y camina con la certeza de que, con Cristo a tu lado, llegarás seguro hasta los cielos.