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Coro

Cómo He De Expresar

esta hermosa letra despliega una gratitud que nace desde la experiencia de haber sido restaurado. El mensaje central es claro: reconocer a Dios comoRedentor y fuente de vida cambia todo sentido. En las líneas se describe una transformación desde la nada hasta convertirse en una identidad valiosa dentro de su pueblo, una dignidad que no depende de méritos humanos sino de su amor y levantamiento. Se exalta la unicidad de Dios y su grandeza, presentando a un ser que descubre nuevamente su propósito al lado del Creador. La música, entonces, acompaña una confesión de insistente fe y confianza en su poder supremo.

Letra

Como he de expresar la gratitud
que hay en mi ser para Dios mi Redentor,
Él me restauró.

Yo era nada cuando Él me encontró
Y ahora yo soy ///Un príncipe de su pueblo
No hay dios/// Como mi Dios
Maravilloso/// Es nuestro Dios.

Reflexión

A veces nos encontramos contemplando nuestra propia historia y nos asalta una pregunta profunda: ¿cómo expresar la gratitud que inunda nuestro ser hacia Dios, nuestro Redentor? Es una interrogante que nace del asombro al mirar atrás y reconocer que Él nos restauró. La restauración no es un simple cambio cosmético; es un acto de amor profundo que toma aquello que estaba roto, desgastado o perdido, y le devuelve su verdadero valor y propósito. Dios no nos miró con indiferencia, sino que se acercó a nuestra realidad para darnos una nueva vida.

Te invito a reflexionar en la asombrosa transformación que el amor divino opera en nosotros. El canto nos recuerda con humildad: "Yo era nada cuando Él me encontró y ahora yo soy un príncipe de su pueblo". Estas palabras no nacen del orgullo humano, sino del reconocimiento de una gracia inmerecida. Cuando nos sentíamos invisibles, sin rumbo o abrumados por nuestras propias debilidades, el Creador nos encontró. Él no nos dejó en el suelo, sino que elevó nuestra dignidad, dándonos un lugar de honor y pertenencia en su familia. Esta verdad nos desafía a mirarnos hoy no a través de nuestros errores o carencias, sino a través de los ojos de Aquel que nos rescató.

Apropiarse de esta nueva identidad requiere un paso de fe. Te invito a creer que el Dios maravilloso que te restauró sigue obrando hoy en tu vida. No importa cuán difícil sea el camino que transitas, recuerda que no hay dios como nuestro Dios. Permite que esta certeza disipe tus temores y renueve tus fuerzas. Que tu respuesta diaria ante su bondad sea una vida vivida en gratitud, caminando con la frente en alto, no por tus propios méritos, sino por el valor que Él te ha dado. Abre tu corazón hoy a su amor restaurador y permite que tu ser declare con alegría cuán maravilloso es nuestro Dios.