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Himno

Cerca, Más Cerca

Esta bella canción expresa un profundo deseo de vivir cada vez más cerca de Dios y de permanecer junto a su gracia salvadora. La letra presenta una actitud humilde: quien canta reconoce su pobreza espiritual y no ofrece méritos, sino un ser contrito que anhela recibir paz. También manifiesta una decisión firme de abandonar el pecado, los placeres y las vanidades pasajeras para pertenecer plenamente al Señor. El anhelo de cercanía permanece durante toda la vida, mientras busca la paz, y se proyecta hacia la esperanza de estar con Dios para siempre. Es un himno de entrega, arrepentimiento, confianza y consagración.

Letra

I
Cerca, más cerca, ¡oh Dios, de Ti!
Cerca yo quiero mi vida llevar;
Cerca, más cerca, ¡oh Dios, de Ti!
Cerca a tu gracia que puede salvar,
Cerca a tu gracia que puede salvar.

II
Cerca, más cerca, cual pobre soy,
Nada Señor, yo te puedo ofrecer;
Sólo mi ser contrito te doy,
Pueda contigo la paz obtener,
Pueda contigo la paz obtener.

III
Cerca, más cerca, Señor de Ti,
Quiero ser tuyo dejando el pecar;
Goces y pompas vanas aquí,
Todo Señor pronto quiero dejar,
Todo Señor pronto quiero dejar.

IV
Cerca, más cerca, mientras el ser,
Aliente vida y busque tu paz;
Y cuando al cielo pueda ascender,
Ya para siempre conmigo estarás,
Ya para siempre conmigo estarás.

Reflexión

Hay en tu corazón un deseo profundo que quizá no siempre sabes expresar: acercarte más a Dios. No se trata solamente de pensar en Él de vez en cuando, sino de llevar tu vida cerca de su presencia, buscando caminar junto a Él en cada momento. La letra repite esta petición como quien vuelve una y otra vez a lo esencial: “Cerca, más cerca”. Ese puede ser también tu clamor hoy.

Acercarte a Dios no depende de presentarte ante Él con méritos, seguridades o grandes ofrecimientos. La canción reconoce con humildad: “Nada, Señor, yo te puedo ofrecer”. Tal vez tú también llegas con cansancio, errores, dudas o un corazón herido. Sin embargo, puedes entregarle sinceramente tu ser contrito. La humildad no te aleja de Dios; te permite acudir a Él sin máscaras, confiando en su gracia, esa gracia que puede salvar y traer paz.

Estar cerca del Señor implica también tomar una decisión: dejar aquello que te aparta de Él. Los “goces y pompas vanas” pueden representar todo lo que ocupa el centro de tu vida sin darte una paz verdadera. Hoy puedes preguntarte con serenidad qué necesitas soltar, qué hábito, deseo o apego está debilitando tu comunión con Dios. No tienes que resolverlo todo de una vez, pero sí puedes dar un paso sincero hacia una vida más entregada.

La cercanía con Dios no es solo un anhelo para un momento futuro. Es una búsqueda para mientras tengas vida y aliento. En cada jornada puedes volver tu corazón hacia Él, pedir su paz y renovar tu deseo de pertenecerle. Y cuando pienses en el destino final, la letra sostiene una esperanza: estar para siempre con Él.

Haz tuya esta oración sencilla: “Señor, quiero acercarme más a Ti. Recibe mi vida, ayúdame a dejar el pecado y condúceme hacia tu paz”. Que ese deseo no quede solo en palabras, sino que se convierta en una manera nueva de vivir: con humildad, confianza y un corazón cada vez más cerca de Dios.