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Himno

Cantaré La Bella Historia

Esta bella canción expresa una declaración de gratitud y esperanza centrada en Jesús como Salvador. La letra anuncia con alegría su muerte en el Calvario y reconoce el valor de su sangre como muestra de entrega. También presenta a Cristo como quien rescata al ser humano perdido, lo guía con ternura y lo lleva de regreso al redil. Su poder sana heridas, alivia dolores y libera del pecado y los temores. El mensaje central es la confianza en un amor fiel y constante, capaz de acompañar y guardar incluso ante el río de la muerte. La respuesta del creyente es cantar, alabar y dar loor a Jesús.

Letra

I
Cantaré la bella historia
Que Jesús murió por mí;
Cómo allá en el calvario
Dio su sangre carmesí.

Cantaré la bella historia
De Jesús mi Salvador,
Y con los santos en la gloria
A Jesús daré loor.

II
Cristo vino a rescatarme,
Vil, perdido me encontró;
Con su mano fiel y tierna
Al redil Él me llevó.

III
Mis heridas y dolores
El Señor Jesús sanó;
Del pecado y los temores
Su poder me libertó.

IV
En el río de la muerte
El Señor me guardará.
Es su amor tan fiel y fuerte,
Que jamás me dejará.

Reflexión

Tal vez hoy necesites recordar una historia que no pierde su fuerza: la historia de Jesús, quien dio su sangre por ti y se acercó a tu vida con amor. La letra te invita a cantar, no porque todo sea sencillo, sino porque en medio de tus heridas, temores y luchas puedes reconocer que no estás abandonado. Hay un Salvador que te mira con misericordia y te ofrece rescate.

Quizá te sientas como alguien perdido, lejos del camino o sin fuerzas para regresar. Sin embargo, estas palabras presentan a Cristo como quien encuentra al que se ha extraviado y lo conduce con su mano fiel y tierna. No se trata de que tú tengas que resolverlo todo antes de acercarte a Él. Puedes venir tal como estás, con tus cargas, tus preguntas y tus dolores, confiando en que su amor puede llevarte de nuevo a un lugar de cuidado y seguridad.

La canción también afirma que Jesús sana heridas y libera del pecado y de los temores. Esta verdad puede convertirse en una oración sencilla para tu día: “Señor, recibe lo que me duele, rompe aquello que me esclaviza y enséñame a descansar en tu poder”. Tal vez la respuesta no llegue de la manera ni en el momento que esperas, pero puedes dar un paso de fe y entregarle aquello que has llevado solo durante demasiado tiempo.

Cuando piensas en el “río de la muerte”, la letra no lo presenta como un destino enfrentado sin compañía. Te recuerda que el Señor guardará a quienes confían en Él y que su amor fiel y fuerte jamás los dejará. Por eso, hoy puedes elegir cantar esa bella historia con tu propia vida: agradecer, confiar, pedir ayuda y hablar de Jesús con humildad. Que tu corazón encuentre descanso en su cuidado y que, aun en los días difíciles, tu fe vuelva a decir: Él me encontró, me sostuvo y no me abandonará.