Bueno Es Alabarte Jehová
esta bella canción presenta una declaración de confianza y adoración centrada en la grandeza de Dios y de Jesucristo. Su tema principal es la fidelidad divina expresada cada mañana y cada noche, recordando la misericordia constante que acompaña el día y la noche. La letra enfatiza quién es Cristo para el creyente: quien vive, quien sana, quien salva y quien espera venir. A través de estas afirmaciones, se transmite un mensaje de esperanza firme: la presencia de Cristo trae vida, sanación y salvación, y su venida es motivo de alabanza. En conjunto, la canción invita a reconocer la acción continua de Dios en la vida diaria y a responder con gratitud y confianza.
Letra
Bueno es alabarte oh Jehová;
Y cantar salmos a tu nombre
anunciar por la mañana tu misericordia
Y tu fidelidad de noche
¿Quién es el que vive?,
Cristo es el que vive
¿Quién es el que sana?,
Cristo es el que sana
¿Quién es el que salva?,
Cristo es el salva
¿Quién es el que viene?,
Cristo es el que viene.
Y si Cristo viene a su nombre gloria
Anunciar por la mañana su misericordia
Y tu fidelidad de noche.
Y cantar salmos a tu nombre
anunciar por la mañana tu misericordia
Y tu fidelidad de noche
¿Quién es el que vive?,
Cristo es el que vive
¿Quién es el que sana?,
Cristo es el que sana
¿Quién es el que salva?,
Cristo es el salva
¿Quién es el que viene?,
Cristo es el que viene.
Y si Cristo viene a su nombre gloria
Anunciar por la mañana su misericordia
Y tu fidelidad de noche.
Reflexión
Comenzar el día reconociendo la bondad de Dios es un bálsamo para el alma. La hermosa letra que hoy nos convoca nos recuerda que es verdaderamente bueno alabar a Jehová y cantar salmos a su nombre. Esta alabanza no es un acto aislado, sino un ritmo de vida constante que nos acompaña desde el amanecer hasta el anochecer. Al despertar, se nos invita a anunciar su misericordia, recordando que cada mañana es una nueva oportunidad de experimentar su gracia. Y al llegar la oscuridad de la noche, nuestra alma puede descansar al proclamar su fidelidad, sabiendo que Él ha sido nuestro amparo y sustento durante todo el día.
En el caminar diario, a menudo nos enfrentamos a preguntas profundas sobre la salud, la vida y nuestra necesidad de redención. Esta canción responde con total claridad y esperanza a esas interrogantes del corazón humano. ¿Quién es el que vive, el que sana y el que salva? La respuesta es una sola: Cristo. En medio de cualquier circunstancia que estés atravesando hoy, te invito a abrazar esta verdad con fe sincera. Si te sientes debilitado, recuerda que Cristo es el que sana. Si sientes el peso de la incertidumbre, ten la certeza de que Cristo es el que salva y el que vive hoy para sostenerte con su amor incondicional.
Finalmente, la promesa de su venida nos llena de una expectativa gloriosa. Saber que Cristo viene nos impulsa a vivir con un corazón encendido de gratitud, dándole gloria a su nombre en cada una de nuestras acciones. Te invito hoy a hacer de esta declaración tu realidad personal. Permite que tu vida sea un testimonio constante de su amor. Que al despertar y al acostarte, tu corazón se llene de alabanza, confiando plenamente en que aquel que vive, sana, salva y viene por nosotros, está guiando cada uno de tus pasos con su infinita misericordia y fidelidad.
En el caminar diario, a menudo nos enfrentamos a preguntas profundas sobre la salud, la vida y nuestra necesidad de redención. Esta canción responde con total claridad y esperanza a esas interrogantes del corazón humano. ¿Quién es el que vive, el que sana y el que salva? La respuesta es una sola: Cristo. En medio de cualquier circunstancia que estés atravesando hoy, te invito a abrazar esta verdad con fe sincera. Si te sientes debilitado, recuerda que Cristo es el que sana. Si sientes el peso de la incertidumbre, ten la certeza de que Cristo es el que salva y el que vive hoy para sostenerte con su amor incondicional.
Finalmente, la promesa de su venida nos llena de una expectativa gloriosa. Saber que Cristo viene nos impulsa a vivir con un corazón encendido de gratitud, dándole gloria a su nombre en cada una de nuestras acciones. Te invito hoy a hacer de esta declaración tu realidad personal. Permite que tu vida sea un testimonio constante de su amor. Que al despertar y al acostarte, tu corazón se llene de alabanza, confiando plenamente en que aquel que vive, sana, salva y viene por nosotros, está guiando cada uno de tus pasos con su infinita misericordia y fidelidad.