Saltar al contenido
Coro

Bendeciré A Jehová

Esta bella canción invita a una celebración de fe y confianza en un Dios poderoso. A partir de la letra, el tema central es la liberación y la protección divina: una persona confía en Jehová porque su diestra es suprema y capaz de vencer a quienes persiguen. Se mencionan gestos de liberación históricos como la apertura del camino al atravesar el mar y la derrota de los carros del faraón, que reflejan la idea de que Dios tiene control absoluto sobre la adversidad. El cántico alterna entre acciones de gratitud y el reconocimiento de Dios como Padre, exaltándolo y ofreciéndole gloria constante. En su mensaje, la alabanza es respuesta natural ante su poder y cuidado.

Letra

Bendeciré a Jehová por siempre
Su diestra es todo poder

Echó a la mar quien los perseguían,
Jinete y caballo, echó a la mar

Echó a la mar, los carros del faraón,
Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh Jesús

Gloria, gloria al Señor
Gloria, gloria, gloria al Señor

Mi padre es Dios y yo le exalto,
Mi padre es Dios y le exaltaré

Reflexión

Querido hermano y hermana, la alabanza no es solo una melodía que entonamos, sino un refugio para nuestra alma en los momentos de mayor necesidad. Cuando declaramos con fe que bendeciremos a Jehová por siempre, estamos tomando la firme decisión de confiar en Su diestra, que es todo poder, sin importar cuán difícil parezca el camino. En nuestra vida cotidiana, a menudo nos encontramos frente a situaciones que nos persiguen, como temores, dudas o dificultades que parecen acorralarnos. Sin embargo, la hermosa verdad que hoy nos abraza es que el poder de Dios es real y absoluto; Su mano poderosa está lista para sostenernos y darnos la victoria.

La letra nos recuerda con gozo cómo el Señor echó a la mar a quienes perseguían a Su pueblo, derrotando los carros del faraón, al jinete y al caballo. Esta gran liberación nos invita a reflexionar en nuestras propias batallas actuales. ¿Cuáles son esos "carros del faraón" que hoy intentan alcanzarte, desanimarte o quitarte la paz? La fe nos llama a descansar en la certeza de que Jesús tiene el control y que es capaz de disipar cualquier amenaza. Aquello que hoy te aflige no es más grande que el poder de nuestro Salvador, quien arroja al mar nuestras angustias y nos guía hacia la libertad.

Al contemplar Su fidelidad, nuestro corazón no puede hacer otra cosa que rendirse en adoración, exclamando: ¡Gloria al Señor! Qué maravilloso es recordar que este Dios todopoderoso no es un ser lejano, sino nuestro Padre celestial. Al decir con convicción "Mi padre es Dios y yo le exalto", afirmamos nuestra identidad como Sus hijos amados. Te invito hoy a dar un paso de fe, a entregarle tus temores a Jesús y a decidir, en la intimidad de tu vida, exaltar Su nombre en todo tiempo. Permite que esta certeza llene tu corazón de una paz profunda y renovada.