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Himno

Avivando El Fuego

esta bella canción habla de un despertar interior, de avivar el impulso que llama a volver a ese primer amor con Dios. Su mensaje central es despertar y renovar la fe, permitiendo que un fuego espiritual descienda desde lo alto para transformar la vida de quien escucha. La letra propone un movimiento de entrega: cuando el fuego se fortalece, se expresa en gozo, libertad de creer y la habilidad de comunicarse en un lenguaje que trasciende obstáculos, incluso lo que intenta apagarlo. Es un llamado a perseverar, a sumar esfuerzos para que la llama crezca, y a confiar en que, al reunir carbones, el amor divino se encienda con mayor intensidad.

Letra

Ya llegó el tiempo de avivar el fuego
Y revivir aquel primer amor;
Que se derrame aquí de nuevo
Como en Pentecostés se derramó.

Que descienda de lo alto ese fuego celestial,
Ese fuego que nos hace saltar,
Y en nuevas lenguas también puedas hablar
Ese idioma que no entiende Satanás.

Si el enemigo quiere extinguir el fuego
y apagar en tí el Espíritu de Dios
Si tú juntas los carbones se enciende más el fuego
Y la llama se levanta más y más.

Reflexión

Querido hermano y hermana, hoy nos encontramos en un momento sumamente especial, un tiempo oportuno para volver la mirada al corazón y escuchar el llamado a avivar el fuego que un día encendió nuestras vidas. En el caminar diario, es fácil que la rutina o las dificultades intenten enfriar nuestro fervor, pero la invitación que hoy recibimos es clara y llena de esperanza: ha llegado el tiempo de revivir aquel primer amor. Es una convocatoria a abrir el alma para que se derrame de nuevo en nosotros esa fuerza transformadora, tal como se derramó en Pentecostés, renovando nuestro ser desde lo más profundo.

Te invito a anhelar con fe que descienda de lo alto ese fuego celestial. No se trata de una emoción pasajera, sino de una presencia viva que estremece nuestro interior, que nos llena de un gozo tan desbordante que nos hace saltar de alegría y gratitud. Al recibir este fuego, somos capacitados para comunicarnos en un lenguaje espiritual, hablando nuevas lenguas que fortalecen nuestra comunión íntima con el Creador, un idioma celestial que el enemigo no puede entender y que resguarda nuestra devoción.

Es una realidad que el enemigo intentará, de diversas maneras, extinguir ese fuego y apagar en ti el Espíritu de Dios, buscando sembrar desánimo, duda o frialdad. Sin embargo, la fe nos muestra un camino sumamente sabio y práctico: si juntas los carbones, se enciende más el fuego. Esta es una hermosa invitación a la comunión y a la acción personal. No intentes sostener la llama en el aislamiento; busca la unión, acerca tu vida a la de los demás. Al juntar nuestros carbones en oración y comunidad, la llama se levanta más y más, haciéndose fuerte ante cualquier adversidad.

Hoy es el día para tomar una decisión personal. Te invito a dar un paso de fe, a no permitir que tu fuego se apague y a buscar activamente la unidad con tus hermanos. Permite que el fuego de Dios avive tu vida hoy, consuma toda apatía y te devuelva la alegría de servirle con todo tu corazón.