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Coro

Allí quiero ir

esta bella canción expresa un anhelo profundo por una ciudad celestial. A través de versos simples, el tema central se revela como una esperanza de felicidad eterna y de compañía divina. Se enfatiza que Jesús ha preparado un lugar especial, con puertas de perlas y un océano de cristal, donde la vida es libre de dolor y sufrimiento. El mensaje es claro: la verdadera morada está en la luz que guía ese destino y en la promesa de morar allí para siempre. La canción invita a reflexionar sobre la alegría y la paz que ofrece ese lugar, más allá de las dificultades terrenales.

Letra

Me dicen que hay una bella ciudad,
Allí quiero ir ¿y tú?
En donde es eterna la felicidad,
Allí quiero ir ¿y tú?

Jesús las mansiones
Nos fue a preparar, allí quiero ir ¿y tú?
A donde la muerte no puede llegar,
Allí quiero ir ¿y tú?

//Allí quiero ir, allí quiero ir,
Allí quiero ir, ¿y tú?//

De perlas sus puertas,
Su mar de cristal, allí quiero ir, ¿y tú?
Es Cristo la luz del país celestial,
Allí quiero ir ¿y tú?

Allí los que moran
Jamás morirán, allí quiero ir ¿y tú?
En donde terminan congojas y afán,
Allí quiero Ir ¿y tú?

Reflexión

En medio de las fatigas de la vida cotidiana, nuestro corazón a menudo anhela un refugio de paz, un lugar donde el dolor y el cansancio finalmente dejen de existir. La hermosa letra que hoy contemplamos nos habla de ese destino glorioso: una bella ciudad de felicidad eterna. Es un hogar preparado con tierno amor por Jesús mismo, quien se ha adelantado para asegurar un lugar para nosotros. Pensar en este destino no es una simple ilusión, sino un ancla de esperanza real para el alma que busca descanso y un sentido más profundo para su caminar.

La descripción de este hogar celestial llena nuestra mente de asombro y consuelo. Se nos habla de puertas de perlas y de un mar de cristal, pero la mayor belleza de esta ciudad no radica únicamente en sus paisajes, sino en su fuente de vida. Cristo mismo es la luz que ilumina cada rincón de ese país celestial. En su presencia protectora, la muerte pierde por completo su poder y los que allí habitan gozarán de una existencia que nunca termina. Allí, las congojas, las preocupaciones y el afán diario que tanto nos desgastan en este mundo llegarán a su fin, dando paso a una paz perfecta.

Ante esta maravillosa promesa, la canción nos plantea una pregunta íntima y directa que resuena con fuerza en el alma: «¿Y tú?». Este interrogante es una invitación pastoral y afectuosa a mirar más allá de nuestras circunstancias actuales y a evaluar hacia dónde nos dirigimos. Nos invita a depositar nuestra fe en Jesús, confiando en que Él cumple sus promesas y que realmente nos espera en ese lugar de bienestar eterno. Hoy te animo a abrir tu corazón a esta hermosa esperanza, a caminar con fe y a permitir que la certeza de esa patria celestial alivie tus cargas del presente. Que nuestra respuesta diaria, con confianza y anhelo, sea siempre: «Allí quiero ir».