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Himno

Al Umbral Del Año

Esta hermosa canción se despliega como una oración colectiva que acompaña el cambio de año. Reúne gratitud y alabanza a Cristo, Salvador, por las bendiciones recibidas y por un amor que envuelve a todos los presentes. El tema central es la confesión de fallos y la esperanza de perdón, reconociendo que solo la redención es capaz de limpiar el corazón. Se clama por la gracia para seguir adelante, pidiendo poder y la cercanía de su rostro, hasta el encuentro definitivo con Él. En su mensaje late la confianza en un cuidado divino que guía cada paso y sostiene, incluso en lo incierto, hacia un encuentro pleno con lo divino.

Letra

I
Al umbral del año, Cristo, Salvador,
Todos te ofrecemos hoy cantos de amor.
Por tus bendiciones recibidas ya,
¡Cuántas alabanzas te debemos dar!

Oye nuestro canto, Cristo Salvador
Gracias infinitas por tu gran amor.

II
Todas nuestras faltas Tú conoces bien;
Todos los fracasos viste tú también.
Redentor amante, cada corazón,
Limpia con tu sangre; danos tu perdón.

III
Salvador divino, pues conoces ya
Lo que nos espera en el mundo acá,
Toma nuestra mano; danos tu poder,
Hasta que tu rostro nos permitas ver.

Reflexión

Encontrarse al umbral de un nuevo año es siempre un momento de profunda pausa y contemplación. Al mirar hacia atrás, nuestros corazones se llenan de una sincera gratitud por cada una de las bendiciones recibidas en el camino. Es un tiempo propicio para elevar cantos de amor y alabanza a nuestro Salvador, reconociendo que su tierno cuidado nos ha sostenido día tras día. Te invito a detenerte un instante en este umbral, a mirar el trayecto recorrido y a permitir que tu alma se desborde en un agradecimiento sincero por ese amor infinito que nunca nos ha dejado solos.

Sin embargo, cruzar esta frontera temporal también implica mirar con honestidad nuestro propio interior. El Salvador conoce perfectamente nuestras faltas, debilidades y aquellos fracasos que a veces intentamos ocultar del mundo. Lejos de ser un motivo de temor, esta realidad nos invita a acercarnos a Él con un corazón humilde y transparente. Nuestro Redentor amante nos espera con los brazos abiertos, dispuesto a limpiar cada rincón de nuestra vida con su sangre y a otorgarnos un perdón restaurador. Entregarle nuestras caídas del pasado nos libera de las cargas pesadas y nos capacita para comenzar de nuevo, con el alma renovada y en paz.

Frente a la incertidumbre de lo que nos espera en este mundo en el tiempo venidero, no tenemos por qué caminar con temor o ansiedad. El divino Salvador ya conoce el sendero que está por delante. La invitación hoy es a depositar nuestra fe en su guía constante, entregándole el control del mañana. Pidámosle con confianza que tome nuestra mano con fuerza y nos conceda su poder para enfrentar cada desafío, con la hermosa esperanza de caminar bajo su luz hasta el día en que nos permita ver su rostro. Que este nuevo comienzo sea la oportunidad perfecta para renovar tu decisión de caminar tomado de su mano protectora.