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Himno

Agradecido Estoy

Esta hermosa letra se centra en la gratitud y la entrega total a Dios. El mensaje principal es reconocer que todo regalo y cuidado provienen del amor divino, y responder con amor sincero, dando la vida y el corazón. A lo largo de la canción se agradece por lo que se recibe ayer y hoy, y se afirma que la presencia de Dios acompaña en cada etapa, incluso al final de los años. El tono es íntimo y devoto, transmitiendo confianza de no estar solo y de ser protegido como un tesoro valioso. En resumen, es un canto de reconocimiento, fe y entrega a un cuidado continuo y misericordioso.

Letra

En esta hora te vengo a cantar
Y darte gracias por lo que Tú me das
Quiero decirte, Señor,
Que yo te amo en verdad,
Que Tú eres todo para mí.
Por eso te quiero dar
Mi vida y mi corazón;
Muchas gracias, te agradezco
Por tu bondad e inexplicable amor.

Agradecido estoy por tu amor;
Muchas gracias, mi Señor,
Por darme el bien,
Por lo que hiciste ayer,
Lo que haces hoy;
Muchas gracias,
Gracias mi Señor.

Pasan los años y se acerca el fin
Y Tú presencia conmigo siempre va;
No estoy sólo, jamás,
Tú me has cuidado mejor
Que a un tesoro de mucho valor.
Por eso te quiero dar
Mi vida y mi corazón;
Muchas gracias, te agradezco
Por tu bondad e inexplicable amor.

Reflexión

Hoy quiero dirigirme a ti con una mirada sencilla y cercana, como cuando una conversación de confianza se abre entre dos amigos. En estas palabras que te comparto se respira gratitud profunda: gracias por lo que recibimos, gracias por lo que somos, gracias por la presencia que no nos suelta. Tú y yo sabemos que hay un hilo de amor que sostiene cada latido y que, en la quietud de la vida, se hace escucha y consuelo.

Puede parecer que la vida va pasando y los días se acumulan, pero la fe nos recuerda que no vamos solos en ese caminar. Agradecerte, a ti, por la bondad que se nos muestra cada mañana, por el aliento que nos sostiene, por lo que hiciste ayer y lo que haces hoy, es hacer memoria de un cuidado que no se agota. No se trata de grandezas extraordinarias, sino de estas pequeñas certezas que convierten la rutina en un lugar sagrado: el pan de cada día, la sonrisa que aparece, la mano que se extiende en necesidad.

La letra que acompaña este mensaje nos invita a descubrir la verdad de que la vida y el corazón pueden entregarse una y otra vez. Te invito a responder con sencillez: ¿cómo te acercas a ese “Tú” que te cuida mejor que cualquier tesoro? Tal vez sea en la oración breve al final del día, en una palabra de perdón que se dice a tiempo, en el servicio que nace del agradecimiento. No se trata de perfección, sino de confianza: dejar que ese amor que te alcanza haga casa en tu interior.

Si te parece, toma un momento para imaginar que cada día es una página nueva en la que dices: gracias, te agradezco. Y si llega la hora de la prueba, recuerda que la presencia no te abandona: contigo siempre, como un tesoro que no se vende ni se pierde. Que tu fe se vuelva acción de gracias en cada gesto, en cada decisión, en cada encuentro. Y que, en medio de todo, puedas decir: en verdad te amo, Señor, porque Tú eres todo para mí.