Adorarte Yo Quiero Adorarte
Esta bella canción se centra en un compromiso profundo de entrega y adoración. A partir de frases repetidas, la letra transmite un deseo continuo de honrar y bendecir a Dios, hasta entregar cada parte de quien canta. El tema principal es la rendición total: no se persigue obtener nada para uno mismo, sino privilegiar a la divinidad en cada acción. La repetición de adorarte y exaltarte refuerza la idea de que la relación con lo divino invade la vida entera, hasta lo íntimo y lo cotidiano. El mensaje central es claro: la verdadera adoración implica servicio, obediencia y una autotransformación guiada por la presencia de lo sagrado en el ser.
Letra
Adorarte, Yo Quiero Adorarte.
Solo Quiero Una
Y Otra Vez Adorarte,
Bendecirte,
Yo Quiero Bendecirte,
Hasta Que No Quede Nada De Mí,
Yo Quiero Bendecirte,
Exaltarte,
Yo Quiero Exaltarte,
Hasta Que Gobiernes Tú
En Mi Vida Mí Señor.
Adorarte Y Exaltarte
Con Todo Mi Amor.
Adorarte Y Exaltarte
De Lo Más Intimo
De Mi Ser.
Solo Quiero Una
Y Otra Vez Adorarte,
Bendecirte,
Yo Quiero Bendecirte,
Hasta Que No Quede Nada De Mí,
Yo Quiero Bendecirte,
Exaltarte,
Yo Quiero Exaltarte,
Hasta Que Gobiernes Tú
En Mi Vida Mí Señor.
Adorarte Y Exaltarte
Con Todo Mi Amor.
Adorarte Y Exaltarte
De Lo Más Intimo
De Mi Ser.
Reflexión
Querido hermano y hermana en la fe, hoy te invito a detenerte por un momento y a escuchar el latido de tu propio corazón a la luz de estas sinceras palabras de entrega. En el caminar diario, a menudo nos llenamos de ruidos, ocupaciones y preocupaciones que nos alejan del propósito más puro de nuestra existencia: la adoración. El deseo de adorar, de hacerlo una y otra vez, no es simplemente un acto externo o un rito que cumplimos por costumbre. Es, en realidad, la respuesta de un alma que ha reconocido la bondad del Señor y anhela permanecer en su presencia de manera continua, sincera y apasionada.
Esta hermosa declaración nos desafía a dar un paso más profundo en nuestra vida espiritual. Se nos invita a bendecir al Señor hasta que no quede nada de nosotros mismos. Qué propuesta tan confrontadora y, a la vez, tan liberadora. Significa vaciarnos de nuestro orgullo, de nuestros propios intereses y de ese deseo constante de tener el control de todo. Al rendir nuestro propio ego, abrimos el espacio para que ocurra el verdadero milagro: que el Señor gobierne por completo nuestras vidas. Permitir que Él tome el control absoluto implica confiar plenamente en que su dirección es perfecta y que su soberanía es el refugio más seguro para nuestro caminar.
Te animo hoy a hacer tuya esta canción desde lo más íntimo de tu ser. No te quedes en la superficie de una fe de labios, sino busca una relación de amor profundo y entrega total. Que en cada decisión, en cada pensamiento y en cada circunstancia, tu mayor anhelo sea exaltarle con todo tu amor. Permite que el Señor sea el centro de tu vida, vaciándote de ti mismo para llenarte de su paz. Que tu existencia se convierta en un altar constante donde decidas adorarle, bendecirle y exaltarle de corazón.
Esta hermosa declaración nos desafía a dar un paso más profundo en nuestra vida espiritual. Se nos invita a bendecir al Señor hasta que no quede nada de nosotros mismos. Qué propuesta tan confrontadora y, a la vez, tan liberadora. Significa vaciarnos de nuestro orgullo, de nuestros propios intereses y de ese deseo constante de tener el control de todo. Al rendir nuestro propio ego, abrimos el espacio para que ocurra el verdadero milagro: que el Señor gobierne por completo nuestras vidas. Permitir que Él tome el control absoluto implica confiar plenamente en que su dirección es perfecta y que su soberanía es el refugio más seguro para nuestro caminar.
Te animo hoy a hacer tuya esta canción desde lo más íntimo de tu ser. No te quedes en la superficie de una fe de labios, sino busca una relación de amor profundo y entrega total. Que en cada decisión, en cada pensamiento y en cada circunstancia, tu mayor anhelo sea exaltarle con todo tu amor. Permite que el Señor sea el centro de tu vida, vaciándote de ti mismo para llenarte de su paz. Que tu existencia se convierta en un altar constante donde decidas adorarle, bendecirle y exaltarle de corazón.