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Coro

A Ti Atribuimos

esta bella canción bien simple en sufras, pero poderosa en su mensaje. A partir de solo unas ideas, afirma que la respuesta adecuada ante lo divino es darle toda la gloria, la honra y el reconocimiento de poder y majestad que pertenecen a Él. El énfasis está en la actitud de adoración: ni palabras vacías ni ambigüedades, sino una entrega total y clara. La celebración se centra en la santidad del Señor, presentado como algo digno de reverencia y asombro. En su esencia, invita a reconocer una autoridad trascendente que trasciende lo humano y convoca a la gratitud y la confianza en su grandeza.

Letra

A Ti atribuimos la gloria,
A Ti atribuimos la honra,
A Ti atribuimos poder y majestad,
Santo es el Señor

Reflexión

Queridos hermanos y hermanas, en el caminar diario de nuestra fe, a menudo nos encontramos buscando significado, seguridad y dirección en medio de un mundo que se mueve de prisa. Las sencillas pero profundas palabras de esta alabanza nos invitan a detenernos, respirar y reorientar nuestra mirada hacia Aquel que es el centro de nuestra existencia. Al cantar "A Ti atribuimos la gloria, a Ti atribuimos la honra", no solo estamos pronunciando palabras hermosas, sino que estamos realizando un acto voluntario y consciente de entrega. Atribuir significa reconocer a quién le pertenece verdaderamente el mérito de nuestras vidas, de nuestras alegrías y de cada uno de nuestros logros.

En una sociedad que constantemente nos empuja a buscar el reconocimiento personal y a confiar únicamente en nuestras propias fuerzas, esta declaración se convierte en un refugio y en un hermoso desafío. Al declarar que el poder y la majestad le pertenecen al Señor, descansamos en la verdad de que no llevamos las cargas de la vida solos. Hay un Dios soberano que sostiene el universo y que, al mismo tiempo, nos cuida con ternura. Asimismo, al proclamar que "Santo es el Señor", reconocemos su pureza perfecta y su grandeza. Su santidad no nos aleja, sino que nos invita a acercarnos con un corazón sincero, asombrados por su amor incondicional.

Te invito hoy a hacer de estas palabras una oración personal y viva. En los momentos de alegría y éxito, atribuye la gloria y la honra al Señor, cultivando un corazón agradecido. En los momentos de debilidad y temor, cuando sientas que tus fuerzas no son suficientes, atribuye a Él todo el poder y la majestad, confiando tu camino a su soberanía. Permite que la santidad del Señor inspire tu fe y transforme tu manera de relacionarte con los demás. Que tu vida entera sea un reflejo de esta adoración, reconociendo con humildad que solo a Él le pertenece todo lo que somos.